Max volvió por el mismo sendero, huyó de la cámara, pero cuando observó a Bárbara se detuvo, se mostró lo más tranquilo que pudo, no fingía, se sentía calmado —Señor Vertes, quería hablarle —él asintió—. Necesito su apoyo, quiero mostrarle la fotografía a Paul, pero quiero que este conmigo y me respalde. —Lo haré, pero hagámoslo delante de Isolda, así, podremos alejarlos con efectividad. Bárbara confió en el plan del hombre —No he visto a esa mujer. —¿No la vio? Acaba de pasar por ese camino despoblado, ante nuestros ojos —dijo con gran seguridad —¿De verdad? No la noté. Bueno, es obvio que es sigilosa. ¿Por qué irá por ese rumbo? Solo están los acantilados. —Hola, ¿Han visto a Isolda? —preguntó Paul acercándose a ellos, observó con desconfianza a Max —Sí, la vimos, tomó el sendero

