Punto de vista de Jess
Era el día de la ceremonia para Odette. Me despertaron todas las chicas entrando en mi habitación y echándose encima de mí.
—Despierta, nena. Tenemos que ir al spa y prepararnos para esta noche —dijo Stella.
Gemí y traté de darme la vuelta. Absolutamente odiaba vestirme para las fiestas, además Odette me engañó para que aceptara usar un vestido de verdad, de esos elegantes. En lugar de mi habitual camisa con pantalones y mis botas de combate.
—No lo olvides, chica. Prometiste vestirte un poco femenina esta noche —añadió Odette. Gemí de nuevo, más fuerte esta vez, y las chicas estallaron en risas.
Finalmente me sacaron de la cama y me llevaron con ellas al spa. Una vez que terminamos allí, volvimos a la habitación de Odette. Ella había planeado todo hasta el último detalle, incluyendo lo que quería que me pusiera.
Me cambié al vestido azul celeste con tirantes finos. Combinaba bien con mi piel color oliva y mi cabello n***o azabache. Era un poco corto para mi gusto, colgaba justo en medio de mis muslos.
Hacía feliz a Odette que pudiera vestirme así que no me quejé en voz alta. Era buena vistiendo a la gente porque encontró un vestido que abrazaba mis curvas naturales que haría a los chicos aullar. Lo único que le dije fue que no quería tacones, así que consiguió unas bailarinas negras para que usara.
Rose hizo mi maquillaje y siempre elogiaba mis ojos azul-verde. Decía que siempre parecían brillar como mil pequeñas gemas juntas.
Stella hizo mi cabello. Como ahora estaba tan largo, lo recortó un poco para mí y lo puso en una cola de caballo alta y apretada. Luego rizó la cola de caballo.
Me miré y quedé asombrada.
—Wow. Chicas, realmente saben hacer milagros. No sé cuándo me he visto tan bien —dije aún mirando el espejo.
—Chica, ya eras sexy, solo pulimos el diamante en bruto —dijo Stella y las otras dos estuvieron de acuerdo.
Una vez que terminaron con sus looks, me sorprendió cómo solo faltaban unos momentos para que comenzara la fiesta.
—Muy bien, chicas, vamos a llevarlas con sus compañeros antes de que vengan a buscarlas. Al menos mantendrán mejor la compostura frente a otros que si las vieran solas aquí —Sonreí mientras las tres se sonrojaban.
Salimos para ir a la fiesta mientras Odette me perseguía por mi comentario y yo corría ligeramente con la lengua fuera hacia ella.
Punto de Vista en Tercera Persona
Justo cuando Leo, Zero y Hero entraron al salón de baile, buscaron con la mirada al Alfa Raphael.
—Bienvenidos a Thunder Mountain. Soy el Alfa Raphael Colton —Raphael les dio la mano a cada uno de los trillizos.
—Alfa Raphael. Hola, mi nombre es Leo Jackman y estos son mis hermanos Zero y Hero Jackman. Somos los alfas de la manada Raven Moon.
Justo entonces, Odette llegó al lado de su alfa. Los trillizos captaron un aroma delicioso proveniente de ella. Olía a coco y brisa del mar.
—Wow Odette, ese es un perfume muy fuerte que tienes. Huele celestial —dijo Hero con una gran sonrisa.
Odette se mostró desconcertada por un momento.
—Pero no estoy usando perfume, Hero. Soy alérgica al perfume.
—Tal vez algunas de las otras chicas se pusieron un poco y se te pegó en el vestido, mi amor —comentó Raphael.
Entonces el olor se hizo más fuerte cuando una joven en un vestido azul celeste estaba bailando con tres niños pequeños. Los lobos en las mentes de los trillizos estaban volviéndose locos.
—¡Compañera! —dijeron los tres a la vez.
Odette siguió su línea de visión y se rio.
—Oh, esa es Jessabelle. Es una de las guerreras más fuertes de nuestras manadas. Finalmente logré que se pusiera un vestido para esta noche. ¿Les gustaría que se la presentáramos?
—Eso sería encantador —dijo Zero, todavía intentando mantener a su lobo, Lucifer, bajo control. Leo y Hero tuvieron que hacer lo mismo con Fang y Loki.
Odette y Raphael se dirigieron hacia Jessabelle y los niños con grandes sonrisas en sus rostros.
Punto de vista de Jess
Caminaba por el salón esperando a que fuera la hora del brindis. Capté algunos aromas dulces que se mezclaban. Como menta y pino mezclados con avellana de chocolate y café. Luego había un olor a cítricos de primavera que los unía a todos. Me hizo estremecer.
—Tía Jess. Tía Jess —Escuché a dos pequeñas figuras correr hacia mí.
—Hola, corazones. Vaya, Wilson, te ves tan guapo y María, te ves tan hermosa.
—Gracias. Tú también te ves muy hermosa, tía —dijeron al unísono.
Jorge se acercó y me preguntó si podía sostener a Star por un rato y no me importó. Así que estaba con los niños.
—Oigan, ya que no tengo pareja para bailar, ¿les gustaría bailar conmigo Wilson, María y Star? —Star soltó una dulce risa y Wilson y María dijeron que sí mientras agarraban mi vestido. Sostenía a Star en una mano mientras, con la otra, hacía girar a Wilson y María mientras bailábamos.
Esos aromas dulces que estaban allí antes se estaban volviendo más fuertes. Midnight estaba ronroneando en el fondo de mi mente.
—¿Qué pasa, Midnight? ¿Estás realmente feliz por algo?
—Compañeros —ronroneó Midnight.
Me quedé en shock. He oído que a algunos lobos se les concede un segundo compañero cuando son rechazados o su compañero muere. Pero eso sucede tan raramente.
Espera, ¡¿Midnight dijo ‘Compañeros’ en plural?!
Escucho la clara voz de Odette. Miro hacia arriba y detrás de Raphael y Odette hay tres hombres que parecen idénticos. Tenían que ser trillizos.
Eran los hombres más guapos y sexys que jamás había visto. Roy ni siquiera se acercaba a lo bien que se veían. Todos tenían ojos azul profundo y cabello n***o. Medían fácilmente 6’7 pies de altura y se podía ver claramente un perfecto abdomen de 8 partes bajo sus camisas de vestir.
—¿Jess? —llamó Odette mientras chasqueaba los dedos para traerme de vuelta a la realidad.
—Lo siento, Odette, ¿qué necesitas? —Sonreí aunque estaba terriblemente avergonzada. Escuché a Raphael reírse.
—Estos hombres tan apuestos que estabas mirando así, son mis primos del lado de la esposa de mi tío. Los alfas trillizos de la manada Raven Moon.
Me puse roja cuando me molestó por mirarlos así. No pude evitarlo porque eran atractivos y nunca había mirado a otro hombre así a primera vista, aparte de Raphael.
—Hola, querida. Soy el mayor, Leo Jackman. Este es mi hermano Zero Jackman, el segundo mayor, y nuestro hermano menor, Hero Jackman —Su voz era tan profunda y grave que me hizo estremecer.
Wilson se estaba poniendo un poco celoso de que dejáramos de bailar y se adelantó para interponerse entre mí y los trillizos y dijo: —Disculpen, señores, pero si quieren bailar con la tía Jess tienen que esperar hasta que yo, María y Star terminemos de bailar con ella. Ella fue nuestra cita primero.
Trató de mantener la cara más seria posible que incluso Raphael no pudo contener la risa. Todos estallamos en carcajadas y luego el más joven de los trillizos se agachó al nivel de Wilson.
—Entonces, después de que terminen de bailar con su hermosa cita, ¿podemos mis hermanos y yo invitar a su tía a bailar con nosotros y conocerla? —parecía tan juguetón que María se acercó a él.
—¿Quieres ser amigo de la tía Jess? —ella seguía siendo tan inocente y honesta.
—Sí, dulzura, queremos ser muy buenos amigos de tu tía —Zero intervino y me guiñó un ojo.
Me sonrojé, justo cuando Ryan, Rose, Jorge y Stella se acercaron.
—Gracias por cuidar a los niños un rato, Jess. Finalmente preparamos el salón para que jueguen allí hasta que termine la fiesta —dijo Ryan.
Wilson no estaba contento.
—¿Qué? Pero papá, soy la cita de la tía Jess esta noche. No se supone que deba dejar su lado —hizo pucheros.
Me reí mientras le devolvía a Star a Jorge.
—Mira, Wilson. Si haces lo que mamá y papá te piden esta noche, entonces mañana durante el descanso del almuerzo del torneo haré tu plato favorito y podemos tener una cita de almuerzo con todos. ¿Qué te parece? —Le pregunté a Wilson y luego susurré en el oído de María.
Ella asintió con la cabeza y luego Wilson me miró y dijo: —Es un buen trato, tía Jess —Todos sonrieron.
Los niños se fueron con sus padres y me volví hacia los trillizos.
—Entonces, si eres una guerrera, ¿vas a competir en el torneo mañana? —preguntó Zero y sonreí y dije: —Por supuesto que sí. No voy a ceder mi primer puesto a menos que alguien se lo gane.
—Eso es cierto. Jess es la luchadora número uno de nuestra manada. Incluso ha estado enfrentándose a mí en los entrenamientos de sparring. Aunque gano la mayoría de las veces —dijo Raphael con una sonrisa desafiante.
Miré a Raphael y pregunté: —¿Me estás desafiando de nuevo, Sr. Alfa?
Odette se interpuso entre nosotros y dijo: —Está bien, está bien. Sé que a ustedes dos les encanta desafiarse y jugar, pero no esta noche. Además, creo que Jess va a estar un poco más ocupada más tarde esta noche con los chicos aquí —Me guiñó un ojo mientras sacaba la lengua y comenzaba a correr.
—¡ODETTE! —grité mientras la perseguía. Ella sabía muy bien que nunca había tenido mi primer beso, y mucho menos había estado en la cama con un hombre.
Raphael se doblaba de la risa mientras mis compañeros estaban confundidos.