Me sobresaltó notarle la mirada ─¿Alfonsito, qué haces?─ Apartó totalmente la ropa y se echó sobre mí. ─Párate, Alfonsito párate, estate quieto ¿qué haces?─ Decía sorprendida mientras intentaba quitármelo de encima. ─Quiero follarte puta zorra─ Balbuceó. Aquellas cuatro palabras me dejaron petrificada; es el hijo de mi mejor amiga, un chico al que vi crecer y cuidé muchas veces en el parque, al que vi desnudo muchas veces aunque antes de la pubertad. Aprovechó mi desconcierto para colarse entre mis piernas haciéndose sitio; tampoco hice nada por resistirme, dejé hacer. Se bajó un poco el pantalón y noté la polla dura buscando entrar. No lo consiguió y nada más hubo encontrado el sitio entre los labios exteriores de mi coño se corrió a la puerta. Fue una corrida grande, cálida, pegajosa, fr

