Por culpa de un trío, perdí a mi marido 4

1987 Words

Se puso de pie y tome la manguera, empecé por su pecho, ¡Dios! Que pectorales, si él creía que yo era una Diosa, él parecía un Apolo, que cuerpo, Dios mío, luego intencionalmente le bañé las piernas y al desaparecer la espuma aparecieron dos columnas llenas de músculos que me dejaron atónita, le di la vuelta y le bañé la espalda, era la de un guerrero, ancha y fuerte por arriba y una cintura pequeña, pero muy varonil, luego aparecieron ese par de nalgas, juro que eran tan grandes como las mías, por último le bañé el pubís, ¡No lo podía creer! Tenía una v***a enorme, cabezona y muy venuda, se me hizo agua la boca y la panocha, por fin nos vimos desnudos, contemplándonos, acariciándonos con la mirada. Salimos del jacuzzi y me secó como si fuera una bebé, nunca me acarició, solo quería secar

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