Al día siguiente desayunamos como si nada hubiera pasado y la rutina volvió a nuestra vida, hasta que una noche cogiendo, me dijo que si me había gustado el trío y le dije la verdad, que había pasado momentos muy ricos, pero que ese olor no me había permitido desfogarme como a mí me hubiera gustado, me dijo que tenía razón, porque a él lo que le hubiera encantado es verme mamando una v***a ajena, que aunque estuvo bueno, tampoco era lo que él esperaba, que le hubiera gustado verme emputecida, pero que entendía mis razones, le pregunté si le habían dado celos y me dijo que nunca los sintió, que ya me había dicho que era un juego de adultos donde no se comprometían sentimientos, yo le juré que no quería hacer ese trío y dándome un beso me pidió perdón, dijo que mis margaritas iban cargadas c

