-¿Y tú cómo estás?- No pretendas ser una caballero conmigo, Mau, vete, por favor. -Pero, Patricia…- Y le somaté la puerta en las narices. Estaba tan desesperada que fui al psiquiatra, le conté todo, que Faby había desaparecido y que Mau, no dejaba de llamarme; a pesar de ser un prestigioso profesional, era hombre y sentí su mirada morbosa imaginándome cogiendo con mi yerno, lo bueno fue que me dio una salida que yo no veía, me preguntó cómo me había sentido con Mau antes de que mi hija se enterara, le dije la verdad, que bien… muy bien… Mau había despertado en mí, la mujer que estaba dormida, pero que luego de los desastrosos acontecimientos, no podía verlo a la cara, él me aconsejó que no había que apresurar las cosas, que si Mau me seguía buscando es porque algún interés tenía en mí, po

