Pero Carlitos no contento con eso me sirvió otros dos, a esas alturas yo ya reía con descaro, como nunca lo había hecho, Carlitos me abrazaba y yo feliz, me dejaba, me quitaba el pelo de la cara y esa caricia me encantaba, me decía que me quería y yo le besaba la mano, estaba totalmente mareada, pero extrañamente me sentía libre como nunca lo había sentido, de pronto Carlitos me tocó los labios y yo abrí la boca y chupé su dedo, él me vio de manera extraña y sonrió, yo hice lo mismo, él también me chupó el dedo, en eso me volvió la cordura y saqué mi dedo de su boca y el suyo de la mía, Carlitos sirvió otro tragos y yo lo bebí de un solo sorbo -Bueno, Carlitos, yo creo que ya es hora de irnos a dormir- Dije arrastrando la lengua, ayudándonos mutuamente, nos pusimos de pie, entonces acercó

