Advertencia: secuestro de dos familias cuyos padres que se ven obligadas a realizar prácticas incestuosas con sus hijas, mientras ven a sus esposas violadas por unos maleantes. Recuerdo que mi esposa Isabel y yo conocimos a Jorge y a Teresa cuando ellos llegaron al barrio a vivir, y fue en el Instituto recogiendo a nuestras hijas donde nos vimos por primera vez, y comenzamos a tener cierta amistad. Jorge se había cambiado de trabajo y se vino a vivir a nuestra ciudad. Tenía unos 58 años y Teresa sobre 45 más o menos. Nuestras hijas estudiaban juntas y se habían hecho muy amigas. Por aquel entonces cursaban tercero de bachillerato y estaban a punto de traspasar a la mayoría de edad, pero aún les faltaban unos meses a las dos. Pronto comenzamos a quedar los fines de semana y salíamos los c

