Después de aquella primera follada de culo, estaba deseando que volviese a llegar el fin de semana para ser follada de nuevo analmente y mi novio también estaba deseando encularme otra vez. Aunque todos los días nos veíamos un ratito no había tiempo para follar, Jaime trabajaba por la mañana y al salir de trabajo pasaba por mi casa a buscarme, íbamos a su casa y pasaba un ratito con él mientras comía con su madre, cuando terminaba nos daba tiempo a estar solos en su habitación 5 o 10 minutos hasta que me llevase a mí trabajo. Pero esa semana la rutina fue la siguiente, en esos 5 o 10 minutos Jaime siempre me hacía bajarme los pantalones, poner el culo en pompa y abrirme el ano separando mis nalgas con las manos, dejándolo expuesto ante su cara todo mi coñito y mí ano estirado, mientras

