Pestañea al mismo tiempo que traga saliva. —Todavía no me das una respuesta que me convenza —sonríe de medio lado. —Ya le di mi respuesta, no me voy a acostar con usted. —Tendrás que hacerlo —advierte con voz fuerte —. Si quieres que tu hermana conserve su empleo lo harás, fácilmente puedo reemplazarte y alegar que no has hecho bien tu trabajo. Ya Eliza no puede venir más, así que perderá su empleo. La castaña ensancha la mirada al escuchar esas palabras, su jefe la estaba chantajeando de la manera más ruin. Conocía su punto débil, Eliza no desea perder su trabajo por eso ella estaba allí. Catrina se queda callada. —Ya vez porque si debes —en ese instante, Dorian toma su cadera sutilmente apretándola contra su pelvis —. ¿Y bien? —susurra casi que contra sus labios, pero no llega a to

