Catrina siente como su cuerpo reacciona ante las acciones de su jefe, ese hombre era tan dominante que no entendía cómo es que no le molestabas las idioteces que hacía. —No puede masturbarme en plena, se supone que estamos trabajando. —Todo me pareció tan aburrido que quise ponerle un poco de emoción a la junta, pensé que masturbando tu coño me entretendría mucho. Aquella contestación la hizo sudar frío, Catrina relame sus labios al ver que su jefe se acercaba a ella como una fiera hambrienta. —Eso no es divertido—retrocede. —¿El qué? ¿Masturbarte en público? Créeme, es la primera vez que lo hago y me ha encantado. Y nadie se ha dado cuenta, ya sabes lo reservado que me gusta ser. —Pues hace todo lo contrario a lo que dice ser —sigue caminando en retroceso al ver que Dorian se acerca

