Eve —Ven a visitarnos en cuanto tengas un tiempito libre, ¿sí? — dice mi madre con una sonrisa suave, mientras papá termina los últimos papeleos antes de abordar el jet privado. —Lo prometo— respondo, abrazándola con fuerza. —Y come, ¿de acuerdo? Estás demasiado delgada. —Estoy bien, mami. —Estás hermosa, hija— añade, acariciándome la mejilla con ternura—. Tienes un brillo especial en los ojos… y me da la impresión de que ese brillo tiene nombre y apellido. No digo nada. Me limito a bajar la mirada, sonriendo apenas. No sé cómo responderle a eso. —Eres tan parecida a mi Eve— murmura entonces—. Por fuera pareces dura, eso sin duda es herencia de tu padre. Pero tus emociones… las llevas escritas en la cara. —Mamá… —Solo cuídate, ¿sí? — dice, colocando su mano sobre mi pecho, justo d

