Adriano. Con el pasar de los días. Llegamos a tres meses viviendo juntos. Un tiempo que a pesar de ser maravilloso junto a ella también ha sido difícil para mi con mi oficio. Pero vamos primero con lo bueno. Hace unos días tuve el placer de conocer el padre de Ana. Un hombre ejemplar, trabajador y digno de admirar. Alguien que siempre ha querido y amado a su hija a pesar de la separación con su madre, un señor al que le brillan los ojos cuando ve a su hija convertida en una gran mujer. Nuestra conversación fue normal, pero me hizo sentirme mal, igual que estos tres meses cuando sus ojitos me miran y me adoran, cuando sus labios me llenan de muchos besos, ella era tierna, amorosa, muy dulce, comprensible y si, muy inocente. Inicio del flasback. —Él es Adriano Lombardo, papá. Mi no

