Adriano. La miraba analizar cada objeto del departamento. Una muy linda sonrisa mostraba en su rostro, lo que me dejaba a entender que le gustaba y que estaba cómoda con nuestro hogar. La había pasado a recoger al hospital, luego fuimos a su antigua casa a recoger sus cosas y nos vinimos juntos a donde iniciaremos una vida de pareja. —Esto no es un departamento, es un penthouse. Y es precioso, muy— se dió vuelta para mirarme. —Me alegra que te guste. Eso es lo importante — adentré mis manos a mis bolsillos. —Y qué si no me hubiese gustado?— le encantaba retarme y preguntarme para ponerme a prueba. —Pues hubiera comprado uno que te gustara— sencillamente. Ella sonrió negando con la cabeza. —A veces se me olvida que soy la consentida del millonario— no pude evitar acercarme a

