Capítulo 5 (parte 1)

767 Words
Sin pensarlo dos veces busqué en internet apartamentos en alquiler y un espacio para mudar las instalaciones de mi empresa, por fortuna todos mis clientes recibían los servicios a domicilio y no importaba dónde estuviera instalada mi oficina ellos continuarían siendo mis clientes. Sabía que Karina no iba a parar de perseguirme, a ella no le convenía de ninguna manera que yo dejara de apoyarla económicamente, Roberto no tenía posibilidades de darle la vida a la que ella estaba acostumbrada y tampoco tenía los pantalones para dejar a su esposa. El instinto me llevó a mi ciudad natal, no podía alejarme mucho porque dependía de la cercanía con mis clientes para seguir brindándoles mis servicios y dos horas de distancia era más que suficiente. Me instalé en un modesto apartamento, yo no necesitaba de lujos para vivir y menos ahora que estaba solo por completo. Evité hablar de la situación con mis padres, no quería darle explicaciones a nadie, hablar de mis sentimientos no era una opción. Siempre fui muy reservado con mis asuntos personales sobre todo con mi familia y no quería que tacharan a Karina de puta, después de todo, era la madre de mis hijos. La primera noche en mi nuevo departamento fue una verdadera tortura, las imágenes de Karina con su amante en mi cama no abandonaban mi cabeza y como siempre lo había hecho, me sumergí en el trabajo para dejar de pensar. Abrí la computadora y comencé a hacer publicidad de mi negocio en r************* , hasta ahora era lo que más me había funcionado y el cambio de domicilio de mi oficina me daba la oportunidad de ampliar mi radio de acción. Pasé casi toda la noche editando banners, videos y creando estrategias publicitarias hasta que conseguí cansarme tanto que me venció el sueño y me quedé dormido. Cuando desperté me encontré con una erección, mi cuerpo estaba recordándome mis necesidades fisiológicas. Me comencé a reír y me metí en la ducha, hacía mucho tiempo que no recurría a auto complacerme sexualmente. Siempre fui un hombre fiel, para mí no había ninguna mujer que no fuera mi esposa y aunque nuestra actividad s****l había disminuido de forma considerable y ahora sabía por qué, nunca había pasado por mi mente la idea de engañarla. Después de ducharme abrí mis r************* para revisar los resultados de la publicidad que había hecho durante la noche, quizá había pasado muy poco tiempo, pero así era yo de obsesivo con el trabajo. Contesté dos o tres mensajes de posibles nuevos clientes y comencé a navegar por la red en lo que esperaba un poco para ver si obtenía alguna respuesta. Yo no era muy afecto a las r************* , solo las utilizaba para cuestiones laborales, pero a veces me entretenía viendo algún video que se me hiciera interesante. La publicidad de una aplicación de citas llamó mi atención, estaba solo y de ninguna manera pensaba perdonar a Karina, así que nada me impedía conocer a alguien nuevo y quizá alguna mujer dispuesta a tener una relación casual, sexo sin compromiso. Yo no estaba pensando en el amor, pero podía quizá tener sexo casual con alguna desconocida después de todo, hoy en día era más fácil conseguir sexo, que conseguir amor. Busqué dos o tres fotografías que me había tomado mi hija antes de irse de viaje y abrí una cuenta. Estado civil: soltero, no lo dudé ni un segundo, busco mujeres de entre treinta y cuarenta años ¿Demasiado jóvenes? Quise modificar la edad, pero no pude hacerlo, no era tan hábil para entender la aplicación sin conocerla. Lo mismo me pasó cuando tuve que colocar si deseaba una relación estable o un encuentro casual, elegí la primera y no hubo manera de cambiarla. Cuando terminé de crear mi perfil me comencé a reír, quizá estaba loco, pero ya lo había hecho. Me dediqué al trabajo, visité a las personas que solicitaron mis servicios por primera vez, decidí cancelar la contratación del gerente porque ahora lo que más necesitaba era mantenerme ocupado para dejar de pensar en estupideces. Llamé a la agencia de empleos para rescindir el contrato. Esa noche llegué tan cansado que después de ducharme y prepararme un café, lo único que quería era dormir. Ya en la cama, en lo que esperaba que el sueño me venciera, abrí mis r************* para revisar la publicidad. Cinco notificaciones en la aplicación de citas me sorprendieron, me comencé a reír, jamás hubiera pensado que alguna mujer se interesara en conocerme tan pronto. Sentí curiosidad, así que abrí las notificaciones y comencé a leer…
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