Me hacía daño recordar la traición de José, pero no podía evitarlo. No sabía si me dolía más por darme cuenta de que su amor no era tan grande como yo creía, o porque buscó tener con otra mujer, el hijo que yo no pude darle.
El timbre del móvil me sacó de mis pensamientos, no tenía ganas de hablar con nadie, odiaba que me preguntaran si estaba bien, cuando era obvio que no lo estaba.
Vi la pantalla para ver el nombre de la persona que llamaba, era mi hermana Mireya, ella vivía en el extranjero y cuando me llamaba se tarda horas hablando y yo lo que menos quería era hablar, sin embargo, contesté no entendía por qué, quizá era por debilidad o por exceso de amor a mi familia, pero nunca podía decirles que no a nada.
—¿Cómo estás? ¿Ya lloraste? — fueron sus preguntas, no entendía si me lo preguntaba porque se preocupaba por mí o si se estaba burlando de mi situación.
—No, yo no voy a llorar, no tengo por qué hacerlo, él eligió engañarme y yo dejarlo ir — Hacerme la fuerte me había mantenido en este estado, no me permitía sacar mi dolor porque no quería que las personas a mi alrededor se dieran cuenta de lo afectada que estaba.
Como lo suponía, hablamos durante horas, de sus vacaciones, y de los logros de sus hijos, de alguna manera me sirvió para distraerme y no seguir pensando en el engaño de José, si había algo que amaba en la vida, era a mis sobrinos, ellos eran para mí, los hijos que nunca tendría.
Hablar con Mireya me sirvió para despejar mi mente y enfocarme en el trabajo, leí el libro y escribí mi reseña, ahora más que nunca necesitaba trabajar, porque el alquiler y las cuentas no se iban a pagar solas.
Estaba terminando de escribir una reseña cuando el móvil me alertó sobre una nueva llamada esta vez era mi hermana Pamela, lo malo de ser la hermana menor de cuatro, era que todas ellas se sentían de alguna manera con la obligación de cuidarme. Algunas veces me agobiaba porque me hacían sentir como si tuviera tres mamás regañonas y preocupadas en lugar de hermanas.
—More: hablé con mis hijas y están muy preocupadas por ti no creen que sea conveniente que vivas sola así que pensamos que lo mejor es que te vengas a vivir con nosotras.
No sabía si agradecer su ofrecimiento o enojarme con ella. Yo sabía que lo hacían porque me querían y se preocupaban por mí, pero ya era una mujer adulta y si había algo que apreciaba en la vida era mi privacidad. Después de diez años de casada, no me sentiría cómoda volviendo a la casa familiar, además la vida de mi hermana era tan aburrida que no quería de ninguna manera convertirme en una copia suya.
—Pame no te preocupes por mí, les agradezco mucho el ofrecimiento, pero estoy bien. El apartamento que alquilé es bastante cómodo y agradable. Me siento muy tranquila aquí. Te aseguro qué voy a estar bien.
—Deberías considerar perdonar a José, si él dice que te ama y que está arrepentido no deberías dejar que tu matrimonio se vaya a la basura, no después de todo lo que tú has trabajado y dado por esa relación.
—Gracias por el consejo hermana, pero tomé la decisión de separarme definitivamente y eso es lo que voy a hacer, yo no puedo perdonar la infidelidad de José por mucho que lo ame. Nunca voy a olvidar que está esperando un hijo con su amante, me hirió en lo más profundo qué se le puede herir una mujer y yo no merezco eso.
Puse una excusa para colgar el teléfono. Me dolía qué mi hermana me insistiera en que debía olvidarme de la infidelidad y seguir mi vida al lado de mi esposo como si nada hubiera pasado. Yo no podía no podía olvidar su rostro de felicidad acariciando el vientre de su amante eso era algo qué llevaría por siempre en mi mente y aunque lo perdonara, no podría seguir a su lado, aunque me estuviera muriendo por dentro.
Un nuevo mensaje de texto en mi móvil, no tenía que verlo para saber qué se trataba de Alondra, mi otra hermana, tal parecía que se habían puesto de acuerdo para hacerme compañía al menos vía telefónica. Cuando les dije que había alquilado un departamento en una ciudad a casi tres horas de distancia del núcleo familiar me insistieron en qué no me fuera tan lejos, que debía estar cerca de la familia, pero yo tomé la decisión sin pensar, lo único que quería era estar lo más lejos qué se pudiera de José porque no quería caer en la tentación de llamarlo o de verlo, aunque sea de lejos.
Revisé el mensaje y era efectivamente mi hermana, para darme indicaciones como si fuera una niña chiquita:
Alondra «No olvides cerrar bien la puerta, ponle seguro, no salgas a la calle tan tarde puede ser peligroso y no conoces a nadie»
Le contesté con un simple emoticono y me dejé caer sobre el sillón, no podía creer lo que me estaba pasando sentía qué mis hermanas en lugar de ayudarme, me agobiaban y me asfixiaban, aunque lo hicieran con cariño.
Me di una ducha y me dispuse a dormir. Lo único que quería era dormir y olvidarme de todo. por un momento no quería saber de nadie, ni de nada. Quería poner mi mente en blanco, pero la gente a mi alrededor aún a la distancia no me lo permitía.
Cuando salí de la ducha me di cuenta que tenía un nuevo mensaje, era mi amiga Peri la única persona en el mundo que yo creía que estaba de mi lado.
Peri «¡Amiga tienes que ver esto!»
Fue el primer mensaje que leí y luego una imagen con mi horóscopo:
Cáncer: Tu ex está arrepentido y te suplicara perdón su amor es sincero y te lo va a demostrar.
Morelia «Peri tú sabes que yo no creo en los horóscopos, además si fuera cierto, sí José realmente me amara, no me hubiera herido de esa manera tan cruel.»
Peri «Amiga: ¿no has pensado qué esa mujer podría haberle hecho brujería para separarlo de ti?»
Morelia «Por favor amiga, tú sabes que yo no creo en esas cosas, además tal parece que estuvieras de su lado y no del mío.»
Peri «¡Eso nunca! Tú sabes que yo siempre voy a estar de tu lado, pero quizá deberías de ir conmigo a que te lean las cartas, solo para saber.»
Morelia «¡Olvídalo! Esas son charlatanerías, yo no voy a ir a regalar mi dinero porque sabes que ahora lo necesito más que nunca. Mi situación económica no está como para andar derrochando en esas tonterías.»
Peri «Bueno yo solo decía, pero si no quieres está bien amiga, sabes qué te quiero y que puedes contar conmigo para lo que sea ¿verdad?»
Morelia «Gracias amiga lo sé.»
Leí el horóscopo una vez más antes de dormirme, era increíble que hubiera tanta gente que creyera en esas supercherías. Apagué el teléfono y me dispuse a dormir, pero no tenía sueño así que me senté, abrí mis r************* y comencé a navegar.
El anuncio de una aplicación de citas llamó mi atención, me levanté y caminé hacia el espejo, me miré y pensé “Morelia todavía eres una mujer joven, quizá deberías darte la oportunidad de conocer a alguien más. Dicen que un clavo saca otro clavo y tal vez si conoces a alguien interesante pueda ser más fácil olvidarte de José de una vez por todas”
Sin pensarlo dos veces abrir la aplicación, me registré, me tomé dos selfies y abrí mi perfil. Dudé un poco al registrar mis datos ¿Soltera o divorciada? Todavía no era ni uno ni lo otro, así que opté por soltera. ¿Busca relación estable o casual? Supuse que conocería hombres más serios si pensaban que buscaba una relación estable, así que eso fue lo que puse. ¿Edad? Yo estaba por cumplir treinta y tres, pero nunca me gustaron los hombres de mi edad, me llamaban la atención los hombres maduros, José me llevaba nueve años, así que, entre cuarenta y cuarenta y cinco estaba bien para mí.
Una vez que mi perfil estuvo listo, apagué el móvil y me fui a la cama, no sabía si lo había hecho por aburrimiento, o por diversión, pero en realidad no me interesaba.