Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras asentía con emoción. "Yo también, Tomas. No sé cómo será nuestro camino, pero estoy dispuesta a intentarlo. Quiero sanar y encontrar una manera de construir algo nuevo entre nosotros." Nos abrazamos de nuevo, dejando que el abrazo hablara por sí mismo. No sabíamos qué nos deparaba el futuro, pero sabíamos que estábamos dispuestos a enfrentar juntos las adversidades y a buscar una oportunidad para encontrar la paz y el amor que habíamos anhelado durante tanto tiempo. El beso y el abrazo habían sido un paso hacia esa nueva realidad, y estábamos listos para enfrentar lo que venía con valentía y determinación. Hicimos el amor. La decisión de casarnos al día siguiente fue impulsada por la intensidad de nuestras emociones y por el deseo de dar un paso

