Los días que siguieron al nacimiento estuvieron llenos de momentos de aprendizaje, risas y también desafíos. Margarita siguió a mi lado, brindándome consejos y cuidados mientras me adaptaba a mi nueva vida como madre. Verla interactuar con mi hijo me llenaba de gratitud y me recordaba la importancia de las relaciones que habíamos construido a lo largo de los años. A medida que el bebé crecía y comenzábamos a forjar nuestra propia historia familiar, no podía evitar sentirme agradecida por la presencia constante de Margarita en nuestras vidas. Su amistad y apoyo habían sido un regalo invaluable, y aunque habíamos enfrentado desafíos y dificultades, habíamos encontrado una manera de construir un futuro juntas, lleno de amor y esperanza. Con mi bebé en brazos y Margarita a mi lado, estaba lis

