A medida que Tomas se inclinaba hacia mí, luché por mantener la compostura. Su presencia parecía traer a la superficie todas las emociones que había estado tratando de contener. Quería abrazarlo, hablar con él, preguntarle cómo había estado y contarle sobre mi vida como reina. Pero también sabía que había un abismo entre nosotros ahora, uno que había sido creado por decisiones y circunstancias que no podíamos ignorar. La nostalgia y el anhelo me abrumaron, y luché por mantener mis emociones bajo control. Sentí una mezcla de tristeza y gratitud al verlo allí, recordando lo que habíamos compartido y sintiendo un profundo deseo de recuperar algo de lo que se había perdido en el camino. Mientras seguía la dinámica del evento, mis pensamientos seguían regresando a Tomas. Me preguntaba cómo ha

