Continuamos conversando mientras disfrutábamos de la velada. Tiago compartió historias sobre sus experiencias en diversos lugares y cómo había estado involucrado en obras de caridad y proyectos comunitarios. Era evidente que su bondad y generosidad eran cualidades que compartía con su hermano gemelo. Mientras intercambiábamos anécdotas y reflexiones, me di cuenta de que había una sensación de comodidad en nuestra conversación. Aunque no era Tomas, había algo reconfortante en hablar con alguien que tenía una conexión especial con él. No solo compartíamos recuerdos de Tomas, sino también la oportunidad de construir una amistad en nuestro propio camino. A medida que la noche avanzaba, nuestras interacciones con Tiago se volvieron más naturales. Las risas y las sonrisas llenaban el aire mien

