Capítulo 5
— Salud
Alzo mi vaso con cerveza.
— No puedo creer que de verdad estemos en un bar, ni siquiera tenemos edad para beber — Lily ríe, tomando un poco de su cerveza — No puedo creer que nos hayan dejado beber solo por decir que somos de la Royal
— Deben de pensar que somos asquerosamente ricas y de familias poderosas
— Quizá
Volvemos a reír.
— Tu amiga Viviane siempre nos dijo que deberíamos de venir a este lugar — me encojo de hombros — Lástima que no pudo venir
— Es que han comenzado con las novatadas en la fraternidad o algo así
— Sonríe…
Alzo mi cámara en su dirección, Lily obedece.
— Extraño tu polaroid — la miro, asiento con la cabeza — Podía ver las fotografías al instante, ahora tendré que esperar una eternidad para saber si salí bien o no
— Lo mismo digo… — bebo un poco más de mi cerveza — Esta cámara tiene una mejor resolución, pero la polaroid tenía la ventaja de ser instantánea
— Deberías de decirle a tu amigo, el príncipe — ruedo los ojos — Que te pague de una vez por todas
— Lo tendré presente — río — Creo que hablaré con su asistente narizón y le diré que anote ahí el pago de una cámara para Sue Barclay
— Salud por ello
— Salud
Chocamos nuestros vasos. La puerta del bar se abre, un grupo de ruidosos chicos entra en el establecimiento en medio de risas. Miro a Lily, los reconozco al instante, son los chicos que siempre acompañan a Alexander. El grupo de chicos se sienta en una mesa, el de rizos alza su mano y ordena una jarra de cerveza. Regreso mi mirada a la puerta ahora cerrada. Alexander debe de seguir una agenda, es una pena que se deba de perder un sábado con los amigos de la universidad por tener que atender lo que sea que esté haciendo.
— ¿Decepcionada?
Pregunta Lily con una sonrisa burlona.
— Para nada
Contesto, bebiendo de mi cerveza.
— Admite que te decepciona que él no esté aquí
— Lily, ya te dije que apenas y lo conozco, solo somos amigos — tomo una papa frita — Si es que se le puede llamar así, no hemos convivido lo suficiente como para afirmar que somos amigos
— De todas formas, es emocionante — bromea — Eres amiga del mismísimo príncipe heredero a la corona — suelta una risita — En menos de un mes has logrado lo que ninguna en todo el año que el príncipe lleva aquí
— Ya basta…
Río. No he logrado nada, solo conversar un par de veces y cenar con él, no creo que eso sea un logro. Quitando el hecho de que es un príncipe, él me agrada mucho. Sí, a veces resulta algo impresionante el decir que cené con un verdadero heredero a la corona, pero lo cierto es que él es un tipo como cualquier otro. No obstante, hay momentos en los que no puedes evitar separar ambas caras de Alexander, como hace una semana, logré que se abriera un poco ¿Qué más tendrá retenido? ¿Qué más quiere soltar, pero no se lo permiten? Ser de la realeza es un trabajo duro y al parecer destruye tu ser.
— ¡Alexander! ¡Aquí!
Me giro, no puedo creerlo. Realmente está aquí, alto y elegante, con sus guardaespaldas detrás. No puedo creer que realmente esté aquí ¿Lo tenía programado? ¿Sus amigos tendrán conocimiento de su agenda? Alexander saluda a sus amigos y se sienta en la mesa.
— Apresúrense con esa jarra — pide el chico de rizos, el séquito de chicos solo ríe — Mi amigo, el príncipe Alexander, quiere un par de tragos antes de que lo coronen — todos ríen — Este lugar solía ser bueno hasta que una mujer se puso a cargo
— Deberías ir a saludar
Susurra Lily.
— ¿Bromeas? — bebo otro sorbo de cerveza — Está con sus disque amigos
— Bueno, tú eres su amiga, una de verdad
— No creo que deba de hacerlo, prefiero dejarlo tranquilo…
— ¿No será que tienes miedo?
— ¿Perdón?
La miro con una ceja alzada.
— Claro — sonríe — Como lo ves con esos chicos y no solo como normalmente le ves… tienes miedo de acercarte
— No tengo miedo
Me cruzo de brazos.
— Entonces ve y salúdalo
— Ag… no sé por qué te hago caso
Me bajo del taburete.
— Porque en el fondo tú sí quieres hablarle
No contesto, solo niego con la cabeza y me doy media vuelta. Esto es una locura, nunca he hablado con él fuera de la universidad o fuera de los arbustos ¡No nos conocemos mucho! No creo que seamos íntimos amigos o algo parecido, apenas somos dos conocidos que se llevan lo suficientemente bien como para considerarse “Amigos” el uno al otro. Llego a su mesa, respiro hondo.
— ¿Te podemos ayudar en algo?
Pregunta uno de los chicos, los demás ríen, Alexander se me queda viendo.
— No lo creo, estás muy flaco — los chicos estallan en risas, no entiendo por qué — Hola… solo venía a saludarte…
— Hola…
Saluda Alexander, los chicos dejan de reír.
— ¿Se conocen?
Pregunta el de rizos, Alexander lo mira.
— No, no sé quién es…
¿Qué? ¿Qué acaba de decir?
— En ese caso… — el de rizos me mira, los chicos nuevamente ríen — Dulzura, tienes muchas agallas para venir y saludar a su Alteza — miro a Alexander, los chicos nuevamente ríen — Ahora vete, no sigas incomodándonos con tu presencia
— ¿Disculpa?
— ¿Qué estás esperando, un autógrafo?
El chico de rizos me mira con una petulante y burlona sonrisa en los labios.
— Harry… se amable…
Ríe otro de los chicos. Miro a Alexander, éste aparta la mirada y juguetea con su vaso vacío ¿Esto es una broma? Niego con la cabeza, los chicos vuelven a reír, el chico de rizos me hace un gesto con la mano para que me vaya. No puedo creerlo, Alexander ni siquiera me mira. Me doy media vuelta, más risas se alzan a mi alrededor. Regreso a la barra al lado de Lily, esta me mira preocupada.
— ¿Qué ha pasado?
— El imbécil acaba de actuar como si no me conociera y he quedado en ridículo frente al grupo de idiotas de allá
— Sue, lo siento
— No tienes que disculparte — me termino mi vaso de un solo trago — No puedo creer que Alexander haya actuado como si no me conociera
— ¿Será porque está con sus amigos?
Miro a mi amiga.
— Eso lo empeora — dejo mi vaso a un lado — Porque entonces significa que se avergüenza de mí
— Sue…
— Te dije que no podía afirmar nada — tomo mis cosas — Es más que obvio que no somos amigos…
— Lo lamento
— Ya te dije que no tienes por qué disculparte — bajo del taburete — Es el Príncipe Imbécil el que debería de hacerlo — me encojo de hombros — En fin, no quiero imbéciles a mi alrededor — Lily asiente con la cabeza — Mejor vámonos… no quiero seguir aquí…
Lily asiente con la cabeza, juntas salimos del bar. No puedo creer que Alexander me haya hecho algo así. No pretendía que me invite a su mesa o algo parecido, pero definitivamente nunca imaginé que negaría conocerme. Sé que no le permiten hacer amigos, solo el grupo de imbéciles esos, pero jamás creí que me negaría delante de ellos. Alexander no es lo que pensé… que bueno que me di cuenta… no quiero ser amiga de un sujeto como él…