Capítulo 12
— ¡¿Enloqueciste mujer?!
— ¡Shhh!
Cubro su boca con mis manos, pasa de media noche y no quiero que ningún supervisor nos amoneste.
— ¡¿Estás loca?!
— No lo entenderías
— ¡Por supuesto que no lo entiendo! — Lily me zarandea — ¡Literalmente un príncipe heredero a la corona te confesó sus sentimientos de amor hacia ti! — me cruzo de brazos — ¡Y tú lo rechazaste!
— No lo rechacé… — farfullo — También le dije cómo me siento, pero…
— ¡Pero nada! — Lily se lleva las manos al rostro, negando con la cabeza — Le rechazaste — suelto un bufido — ¿Por qué lo hiciste? — la miro — Si también lo quieres, por qué le rechazaste
— Porque… — abro y cierro la boca — ¿En serio me estás preguntando esto?
— Lo hago, pero parece que se te dificulta contestarme
— Le rechacé porque él no puede venir, tratarme como se le da la gana, besarme y pretender que le voy a corresponder feliz de la vida — abrazo mi almohada — Iría en contra de mis principios si le aceptase
— Sue, deberías de dejar el orgullo a un lado — ruedo los ojos — ¡Vas a perder una gran oportunidad por culpa de tu orgullo! ¡No lo hagas!
— ¿Cuál oportunidad?
La miro con enojo.
— ¡¿Bromeas?! — Lily se jala de los cabellos — No estamos hablando de haber rechazado a cualquier hijo del vecino, estamos hablando de Alexander Hastings ¡Su Alteza Real! ¡Príncipe Alexander Hastings! ¡Heredero a la corona de Norte América!
— ¿Y…?
— ¡¿Sabes cuántas quisieran estar en tu lugar?!
— ¡Pues con gusto te cedo mi lugar! — lanzo mi almohada contra la pared — ¡Yo no quiero estar en esta posición!
— ¡Sue! ¡No es posible que por tu orgullo no vayas a aceptar la oportunidad de convertirte en princesa! ¡Podrías llegar a ser reina de Norte América!
— ¡No quiero ser reina! — exploto — ¡No quiero ser princesa! ¡No quiero! ¡No quiero que Alexander me quiera! — Lily me mira con los ojos abiertos al máximo — Esa idea me asusta… — me siento en el borde de la cama — Me asusta… — respiro hondo, abrazando mi otra almohada — Y no solo porque un imbécil me haya dicho que no me meta en su camino, sino porque ser de la realeza… esa idea asusta… — escondo el rostro en la almohada — No quiero ser de la realeza y sé que si acepto los sentimientos de Alexander, hay una gran posibilidad de que eso suceda y no quiero que suceda… — miro a Lily, ahora se ve pensativa — No es lo que quiero para mi vida… — Lily frunce el ceño — ¿Qué sucede?
— ¿Crees que a eso se refería?
— No te entiendo
— Cuando me contaste lo que sucedió con el idiota ese de rizos, que te atacó en los jardines y que te dijo que no te metas en su camino — asiento con la cabeza — Ambas supusimos que se trataba de “Defender la exclusividad amical” con su Alteza
— Sí… lo recuerdo…
— ¿Y si se refería a esto?
— No te estoy entendiendo
— ¡Ay, Sue! — me lanza una almohada — ¡A veces eres bien tonta! — mi amiga comienza a caminar de un extremo a otro por la habitación — ¿Y si él sospechaba que su Alteza estaba empezando a sentir algo por ti? — miro a mi amiga con confusión — Es decir, sé que apenas ha pasado un mes desde que se conocieron, pero en un mes lo has deslumbrado al punto de tener que suplicar por tu amor y la verdad es que él es muy obvio, así que no me extrañaría que su amigo de rizos también lo haya notado
— ¿Estás diciendo que, cuando me dijo que no me meta en su camino, se refería a que me estaba metiendo en el camino “Sentimental romántico con posibilidad a que quiera que seamos más que amigos”? — Lily asiente con la cabeza — ¿Winchester está enamorado de Alexander?
— No lo sé… — Lily se cruza de brazos — Hay algo en todo esto que no me cuadra del todo
— ¿Por qué?
— Porque ese mundo se mueve de otra forma — Lily me mira y luego sigue con su caminata de extremo a extremo — He aprendido muchas cosas con Viviane y puedo afirmar que existen muchos enredos y triquiñuelas
— ¿Y así me dices que soy una loca por no aceptar a Alexander?
— Aún lo sigo pensando — sonríe — Pero ahora te diré que tengas cuidado, mucho cuidado
— No lo necesito, porque no voy a aceptar nada que venga de ese idiota — me cruzo de brazos — Y menos si hay un idiota de rizos sin escrúpulos detrás de él
— Bueno… igual pienso que deberías de bajarle dos rayitas a tu orgullo y tratar de disfrutar el hecho de que un verdadero príncipe está enamorado de ti — suelta una risita — Parece cuento de Disney
— Él no está enamorado de mí
— No, solo te quiere
Niego con la cabeza, Lily se mete debajo de las sábanas, la imito y apago la luz de noche ¡Esto es una locura! ¡Sí parece cuento de Disney! ¡El mismísimo príncipe heredero a la corona norte americana dijo que me quiere! ¡Y me besó! ¡j***r! ¡Es que estoy flipando! ¡No puedo creerlo! No puede ser cierto ¡No puede ser cierto! ¿O sí? ¡No! ¡j***r! ¡Apenas y nos conocemos! ¡¿Cómo es posible que me quiera?! ¡¿Cómo es posible que yo lo quiera?! Porque fui honesta, lo cierto es que sí siento que lo quiero, realmente le quiero y tampoco quiero estar lejos de él ¡Pero al mismo tiempo no quiero nada de ello! ¡Es un príncipe! Lo nuestro no puede ser. Si no podemos ser amigos, cómo pretende que seamos más que amigos ¡No se lo van a permitir! Y yo no quiero sufrir por amor, no está en mi naturaleza sufrir por estupideces como esas. Cubro mi rostro con la sábana y respiro hondo. Tomé la decisión correcta, estoy segura de ello.
Alzo mi cámara, hay un hombre tocando el violín, un grupo de chicos haciendo bailes llenos de piruetas y muchas personas caminando con prisa. El día de hoy decidí darme un viaje sin rumbo por el subterráneo. He ido a lugares muy pintorescos y ha sido relajante ¡Y He tomado muchísimas fotografías! Ya deben de estar hartos de leer que la fotografía lo es todo para mí, en serio es lo que quiero hacer por el resto de mis días, vivir de mi arte es mi más grande sueño ¡Lo amo! Amo todo lo que puedo hacer con una cámara, amo las historias que las fotografías cuentan, amo los momentos captados por la eternidad. La fotografía es lo que más amo en este mundo y dudo mucho que vaya a existir algo que ame más. Miro mi reloj, ya son las dos de la tarde, debería de regresar a la universidad para almorzar, además muero de hambre.
Viajar en metro es asombroso, llegas a cualquier parte de la ciudad en estos vehículos subterráneos. Corsicana es tan pequeño que nunca necesité de un vehículo a motor para ir a la casa de mis amigos o a la escuela, siempre iba en bicicleta. Manhattan, en cambio, tiene tantos lugares y es enorme, me faltan horas en el día para explorar todo lo que quisiera explorar. Obviando las ratas y la basura por doquier, esta ciudad realmente es impresionante. No obstante, sigo pensando que no le gana a Texas, somos los mejores del país ¡Y las parrilladas son fuera de serie! ¡Amo Texas! Cuando deje de viajar por el mundo, definitivamente quiero pasar mis últimos días en casa, después de todo no hay mejor lugar como el hogar.
Llego a la estación, salgo corriendo del tren, subo a las escaleras a la carrera y llego a la quinta avenida, a una cuadra del parque Washington Park ¡Realmente muero de hambre! Espero que haya macarrones con queso, últimamente se me antoja mucho, quisiera poder comer macarrones con queso todos los días por el resto de mi vida ¡Amo los macarrones con queso! ¡Que vivan los macarrones! ¡Espero que haya macarrones! ¡Muerdo de…!
— ¡Ah! — una limusina frena de golpe — ¡Fíjese imbécil! — golpeo la capota con el puño y sigo mi camino — ¡Idiota!
— ¿Sue…?
Me detengo, es Alexander, saliendo de esa limusina.
— Principito… Alex… — balbuceo — Su Alteza — hago una reverencia, él me mira con confusión — Lamento mi comportamiento
— Su Alteza, regrese al auto por favor
Su asistente narizón sale de la limusina.
— Yo… — uno de sus guardaespaldas se me acerca — Este… — me doy media vuelta — Me tengo que ir…
— ¡Espera! — me toma de la mano, me zafo al instante — ¿Está usted bien?
— Su Alteza
Insiste el narizón.
— Perfectamente
Contesto, frunciendo el entrecejo, quiero alejarme lo más rápido de este sujeto e ir a comer.
— Sue…
— ¡Su Alteza!
Vuelve a insistir el narizón.
— ¡Ey!
Exclama una voz, maldigo para mis adentros.
— Winchester…
Susurro, delante de mí está el chico de rizos con sonrisa macabra.
— ¿Tú de nuevo, dulzura? — el chico pasa su brazo por mis hombros — ¿Algo qué decir, Alexander?
— Joven Winchester, la señorita ya se iba — comienza a explicar el narizón — Casi ocurre un accidente y su Alteza solo se aseguraba que…
— ¿Qué tan tonto cree que soy, Belmont? — el narizón se queda callado al instante, Alexander solo mira a su amigo con seriedad — Dulzura… — el chico acaricia mi rostro, intento alejarme, pero su brazo me lo impide — Creí haber sido claro contigo… — susurra en mi oreja — Y repito… — mira a Alexander — ¿Algo qué decir, Alexander?
— No Harry… — contesta el príncipe — Ya suéltala
— Oh no… — ríe el chico de rizos — No la voy a soltar… — vuelve a acariciar mi rostro — Es muy bonita como para no querer… ¡Ah!
— ¡Sigue tocándome y te juro que te parto los huesos!
Aplico una llave en su brazo.
— ¡Señorita! ¡Cómo se atreve!
Me regaña el narizón.
— ¡Oh claro! ¡Lo que me faltaba! ¡Que un hombre me regañe por ser manoseada!
— ¡Ya suéltame!
El chico me empuja, caigo al suelo.
— ¡¿Qué te pasa imbécil?! — me levanto, sacudiendo la tierra de mi ropa — ¿Algo qué decir, Alexander?
— ¿Cómo te atreves…?
Masculla el narizón.
— Solo mantente lejos de mí… — pronuncia el príncipe, me quedo de piedra — La siguiente vez que te vea no tendré tanta compasión… — siento mi interior en llamas — Deje de acosarme, señorita…
— ¿Qué…?
Susurro, pero Alexander no me hace caso, comienza a caminar lejos de nosotros junto a su personal.
— Dulzura… — el idiota de rizos se me acerca — No sé quién seas… — me mira de arriba hacia abajo — Pero no soy idiota, sé que algo te traes entre manos y desde ahora te digo que tengas mucho cuidado, no te metas en el camino de un Winchester
— Ya escuchaste… — le miro — Solo soy una acosadora, no me estoy metiendo en tu camino, Harry Winchester…
— Eso espero… — toma mi rostro con una mano — Sue Barclay de Corsicana, Texas — abro al máximo los ojos — No juegues con mi paciencia…
Diciendo esto, el imbécil me suelta ¿Qué carajos acaba de suceder? ¡¿Qué carajos acaba de suceder?! ¡¿Qué mierda acaba de suceder?! No puedo creerlo ¡Lo hizo de nuevo! ¡¿Y así pretende que acepte sus sentimientos de mierda?! ¡Es un imbécil! ¡El rey de los imbéciles! Aprieto con fuerza los puños y respiro hondo ¡No puedo creer toda esta mierda! ¡No lo puedo creer! Cierro los ojos, no quiero llorar, pero me siento tan enojada que las lágrimas se están acumulando bajo mis párpados ¡¿Cómo fue capaz de hacerlo de nuevo?! Ahora más que nunca estoy segura de mi decisión, alejarme de él fue la mejor decisión ¡No ha pasado ni un día desde que nos vimos por última vez! ¡Me besó! ¡Me dijo que me quiere! ¡Y ahora me acusa de acosarlo! Alexander es un idiota y espero nunca jamás volverlo a ver en mi vida.
— ¿Qué pasó?
Pregunta Lily, acabo de cerrar la puerta de un portazo.
— Me topé con Alexander en la plazuela
Me lanzo sobre mi cama.
— ¿En serio? — Lily se me acerca — ¿Qué pasó? ¿Qué te dijo? ¿Qué le dijiste? ¡Cuenta el chisme completo!
— Primero me sostuvo de la mano para que no me vaya, luego apareció su amigo y me negó delante de ese imbécil — comienzo a decir, Lily se queda boquiabierta — Dijo que yo lo estaba acosando, yo lo mandé a la mierda en mi mente… ¡Oh! Y al parecer el imbécil de rizos es detective o algo así, porque sabe mi nombre completo y sabe de dónde vengo…
— ¿En serio hizo eso?
— Sí… — me siento en la cama con los brazos cruzados — Me negó como Pedro a Jesús — cierro los ojos — ¡Es un imbécil! ¡Lo volvió a hacer! — me limpio las lágrimas, estoy demasiado enojada — Y lo peor es que… le creí… — miro a mi amiga, ella tiene su expresión pensativa — En serio le creí cuando dijo que me quería y que barrería con todo con tal de que sea posible — chasqueo la lengua — Ya veo que no es así — me encojo de hombros — Pero bueno, al menos no me hice ninguna ilusión…
— Esto no tiene sentido…
— ¿Por qué? — la miro con una ceja alzada — Para mí tiene todo el sentido del mundo — me encojo de hombros — No tiene huevos como para decirle a su amigo que él “Me quiere”
— Exacto… — Lily me mira, comienza a caminar de un extremo a otro de la habitación — No tiene ningún sentido que te niegue
— Eh… creo que ya dije mis motivos por los que creo que sí es posible…
— Sue… ¿No ves el panorama completo? — se detiene, quedando delante de mí — Sus guardaespaldas estuvieron esa noche, la noche en que se besaron, su asistente narizón ha estado ahí en todos sus encuentros ¡Hasta ha sido capaz de hablar contigo en público! — comienza a enumerar — ¿No lo ves?
— No… — mi amiga se ve frustrada — ¡No entiendo a qué te refieres!
— ¡Sue! — Lily se jala de los cabellos — Su personal sabe de ti, sabe que ustedes se veían en esos arbustos, saben que se hicieron amigos ¡Saben que estaban empezando a ser más que amigos! — el estómago se me revuelve, todo esto es tan confuso — ¡¿No te das cuenta?!
— No… — Lily suelta un gruñido — ¡Es que no entiendo a dónde quieres llegar con esto!
— ¡¿Por qué él te niega delante de ese imbécil si todas las personas que le rodean saben de ti?! — me quedo boquiabierta, no sé qué contestar ante eso — Si él no quisiera que supieran de ti, nadie sabría de ti… — mi corazón comienza a latir a toda velocidad — ¿Ahora lo entiendes?
— Él no quiere que específicamente ese imbécil sepa que hay algo entre él y yo…
— Exacto
Nos miramos fijamente.
— ¿Por qué…?
— No lo sé… — Lily suelta un suspiro — Creo que… — se sienta en el borde de la cama — Creo que tomaste la decisión correcta, aparentemente no es seguro estar cerca de su Alteza, no es seguro para ti
— De pronto siento que tengo un blanco en la espalda… — abrazo mi almohada — ¿Cómo carajos me metí en esto?
— Fue la culpa de una pelota de baseball
Me recuerda, suelto una risita.
— Maldita pelota de baseball…