GIANNA Bajé tan rapido como pude de aquel carruaje. Eran cerca de las doce de la noche cuando el chochero anunció que habíamos llegado a la casa que me vió crecer. Recordaba mis juegos en el jardín o la forma en como el agua de la fuente se quedaba paralizada en el crudo invierno. Era mi casa y me traía demasiados recuerdos. ¿Encerrada? No lo creía, Maxim olvidaba que había pasado gran parte de mi vida siendo parte de la corte, conocía el palacio, cada detalle, cada zona de escape y cada rincón que incluso alguno de los sirvientes nunca podrían encontrar. Aquella misma tardé una carta había llegado para mí, el tio Spencer se había enterado de que estaba de regreso en el reino y me comunicaba que mi padre estaba muriendo. Tomaba mi regreso como una muestra de clemencia de Dios para mi

