MAXIM No me agradaba la forma de ser de algunas mujeres. —Si tienes algo que decir solo dilo y vete. Enora me miró con enfado. Esperaba esa reacción, se había acostumbrado a ser la ama y señora del palacio desde hace cuatro años y ahora con Gianna aquí eso parecía estar a nada que cambiar. Debía dejar de ser tan impulsiva y tener paciencia. No disfrutaba en nada los arranques de celos de las mujeres, me eran algo que no podía manejar y que agotaban mi paciencia. —¿Por qué le has permitido volver? —Desde cuando un rey da explicaciones. —¡Maxim! Soy tu mujer desde hace años, necesito tener una explicación al respecto. Cuando te fuiste dijiste que irias a verla para terminar con esto y en vez de esto regresas con ella. No respondí. No era la clase de hombre que exponía mis deseos

