GIANNA —¡¿Cómo puedes hacer esto?! —¿Hacer que? —¡Pensé que te habías ahogado! —Creo que la que se estaba ahogando era otra persona. Sentí una enorme impotencia. A veces, podía ser demasiado insoportable. Mi puño casi impacta contra su pecho pero antes de que eso sucediera sujetó mi mano con fuerza haciendo que mi cuerpo terminara apegado al suyo. Me miró con esas esmeraldas que tenía como ojos y entonces acercó su rostro al mío. —Doe dat nooit meer (No vuelvas a hacer eso de nuevo). Sus ojos intimidantes casi me hacen asentir pues la forma en cómo me miró me consumió por dentro. Apretó su agarré y entonces aparté la mano para soltarme. —Si fuera tu no haría eso—musitó en voz baja para después apartarse de mí y entonces el lago me tragó de nuevo. Mierda, mis pies no habían t

