El Consejo no tardó en comprender que algo había cambiado, la interferencia había sido breve. Apenas un instante, pero suficiente para fracturar el hechizo del sello absoluto. Los filamentos de luz que flotaban dentro del círculo de cristal aún temblaban, como si el tejido mismo de la realidad hubiera sido perturbado. Uno de los consejeros cerró lentamente su mano. —Esto no es posible. Otro observaba fijamente la g****a luminosa que había vuelto a aparecer entre los planos. Dentro de ella todavía podían percibirse dos energías, una dorada y otra azul. Dos fuerzas separadas por mundos distintos, pero buscándose. Una tercera figura habló con voz grave. —No están desistiendo. —No pueden hacerlo —respondió otro. El cristal vibró nuevamente, los filamentos de energía comenzaron a entrel

