Estábamos sentados en la sala charlando amenamente con Bruno y su madre. En este tiempo he descubierto personalidades de Bruno que no había visto en California y las ha dejado al descubierto en este tiempo con su madre, se podría decir que se permite ser como en realidad es. —Bien —acaricia sus muslos—. Debo ir a ver si Beatrice necesita ayuda con la cena —Antonella se levanta y nos observa. —Si necesitas algo puedes avisar, mamma —su madre sonríe. —No es necesario —murmura—. Los veo en la cena —va hacia la cocina. Mis ojos caen sobre Bruno y éste me observa sin entender. —¿A que clase de hombres nos enfrentamos en Los Ángeles? —frunce el ceño. —¿Y te refieres a…? —alza una ceja. —Tú dices que debes protegerme del peligro, que si me involucro sentimentalmente contigo sería pe

