—¡Arriba! —alguien me golpea con una almohada. Me quejo, hasta que abro los ojos. Veo a Becca a un lado de la cama sosteniendo la almohada de Bruno con una sonrisa. —¿Qué demonios haces aquí a las —volteo a ver el reloj que se encontraba sobre la mesa de noche— …seis de la mañana? —la observo con dificultad. —Es el día de tu boda, tonta —me da otro golpe con la almohada. —¡Deja de golpearme! —le quito la almohada de las manos y observo su rostro sorprendido—. Lo siento, no me gusta que me despierten, me hace estar de malas —paso mis manos por mis rostro. —Es el día más importante de tu vida —la observo—. ¡Vas a casarte! —suelta emocionada. —Luces más emocionada que yo —murmuro. —Si se están por casar es porque ambos se aman. Seguramente estás emocionada pero el cansancio no d

