Me encontraba disfrutando del maravilloso toque del agua caliente sobre mi piel, hasta que decido que es momento de salir de la ducha. Envuelvo mi cuerpo en una toalla y salgo para luego vestirme de forma cómoda. Vuelvo a dejar la toalla en el baño. Camino a la habitación, me siento en la cama, tomo el libro que tenía en mi mesita de noche y comienzo a leerlo con total calma. Siento como Bruno aparece en la habitación, comienza a decir cosas a las cuales no les pongo atención y continúo leyendo hasta que mi libro desaparece de mi mano. —Devuélveme el libro —hablo entre dientes. Paciencia no es la cualidad por la cual me identifican, sinceramente, no tengo ni un poquito. —No hasta que me escuches —resoplo y poso mi mirada matadora sobre él. —Habla —bufo distante. —Las cosas está

