...me arrepiento lo que hago, no era mi intención, pero ya no puedo volver atrás .
-¿Que haces?- Pregunto aparentando enojo- Soy un hombre, no puedes tocar ligeramente la cabeza de hombre siendo una mujer- Remarco que soy un hombre, aunque me pican las orejas que deben de estar rojas .
-Lo siento- Responde apenada ella.
Cada vez que me siento peor, mi abuelo frota su cabeza.
-Se que solo quisiste ayudarlo, no te preocupes -Susurra suavemente y una clara advertencia me dedica con su mirada .
Quedo atónito, yo no soy el culpable, pero me siento mal al ver su rostro, me sentí feliz cuando ella toco mi cabeza pero el abuelo me explico claramente que eso no puede hacer una mujer, yo no sabia que debia hacer, estaba muy enredado ..
-Disculpa a mi nieto Sam, el no esta acostumbrado a tratar con el genero opuesto, pero no es un mal chico -Habla con amor hasta que me observa-, mocoso preséntate con ella o no te hemos enseñado educación- Gruñe enojado el anciano olvidando que él le impuso esa regla .
¡Eres muy parcial, anciano! .
-Lo siento, si te hable mal Sam, soy Austin- Digo rápidamente.
-Ji,ji- Sonríe amablemente Sam- Soy Samantha un gustó Austin, si quieres podemos ser amigos- Responde mientras estira su mano en la posición de negocios que me enseño mi padre, las cuestiones importantes se terminan con un apretón de manos y un nuevo amigo es un asunto serio, el recuerda.
Extiendo mi mano y ambos se damos un fuerte apretón, noto que sus manos son muy suaves .
Jugamos y hablemos todos los días, hasta que ella me dice que su hermano será dado de alta, pero ella seguía yendo todos los días al hospital a visitarme a pesar de que su padre y hermanos se opusieran a su idea, su madre la apoyo así que los hombres del hogar solo pudieron dedicarse a mirarla a ella y a su madre con ojos resentidos, la que tiene el poder en casa es su madre, esas fueron las palabras de la pelirroja .
Luego de compartir tiempo juntos nos volvimos mejores amigos, y entre muchas charlas con Sam, conocí cosas de ella que no hubiera imaginado, como que estudiaba piano, al saberlo ordene traer el piano de casa, me dedique a enseñarle pacientemente todos los días, y sentía que era muy divertido, que sea el responsable de que aprendieran aquello que no sabia.
Todo parecía perfecto, pero la realidad no es asi, pronto recibí la noticia que cambiarían el lugar donde realizaba mi tratamiento, que no solo seria un cambio de hospital que será también de país.
Antes de recibir la orden de traslado hable con mi abuelo, decidí citar a Sam debajo del gran roble que se encontraba en el parque del hospital, tenia que viajar a Estados Unidos para continuar y no volvería a verla en un largo tiempo.
Cuando le di la noticia a esa alegre princesa, su rostro cambio comenzó a llorar, entonces no pude evitarlo, llore con ella, ambos nos abrazaremos hasta que nos quedáramos sin lágrimas, ante su tristeza me sentía impotente, saque un collar de mi mochila (El collar tenia en su centro una esmeralda verde, que pertenecía a su madre pero antes perteneció a su abuela).
-Esto es para ti Sam, este collar es muy importante para mí, representa mi corazón, te prometo que volveré siendo un gran hombre y estaremos juntos siempre, me casare contigo, seremos muy felices- Concluyó nervioso, practique esto muchas veces, pero tengo miedo de escuchar su respuesta.
Ella me mira, afirma con su cabeza y me abraza nuevamente, siento como el temor desaparece, ella me esperara, la felicidad inunda mi corazón.
-¡Te prometo que jamás dejare de usarlo y siempre te esperaré! -Grita decidida Sam, ella toma su pequeño bolso y saca un pequeño anillo con una mariposa- Esto también es importante para mi, cuídalo hasta que nos volvamos a ver..
-Comprendo -contesto y lo guardo con muchísimo cuidado.
Ella besa mi mejilla, se sonroja y yo sonrió, no hay nadie mas linda que Sam, ella me observa y corre hacia la habitación, yo la sigo, ambos volvemos a la habitación y esa fue la ultima tarde que compartimos juntos, acompañados por las notas de aquel piano.
-Fin del recuerdo-
Pov Austin
-Sam te necesito -Susurro mientras tomo el collar de mi cuello y observo aquel pequeño anillo, que no pude devolver-, a pesar de todo aun te amo, ¡Maldición! -Grito mientras pateo la silla.
Recuesto mi cuerpo sobre la pared y las lagrimas caen, lo hacen por ella .