La Junta Directiva no preguntó por los detalles. Entendieron que era mejor así. Se contentaron con saber que Regina ya no presentaría cargos contra el instituto. Incluso aceptó que las fotos eran auténticas y dijo: “Tengo mucho para hablar con mi hija”. A regañadientes, las integrantes de la Junta agradecieron a Valeria y a Yelena por haberlas sacado de este gran aprieto. Ahí fue cuando Valeria aprovechó para pedirles un favor. —Necesitamos que alguien ajeno al instituto nos ayude con la investigación. Nosotras solas no podemos. Si quieren llegar al fondo de este asunto, tendrán que darle poder total a esa persona de preguntarle cualquier cosa a quien sea. Las mujeres debatieron un rato. No les agradaba ceder tanto poder, pero al mismo tiempo sabían que no tenían otra alternativa. Algui

