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1877 Words
Visita Inesperada Seth miró a la joven desde el dintel de la entrada mientras ella lo miraba a su vez, de pie junto a la cama. - Ve a bañarte - ordenó. - ¿Vas a vigilarme? - preguntó ofendida. - Si es necesario - le dijo burlón - Ya te he visto desnuda por lo que no es necesario ser tímida ahora. Quiero que hablemos, pero tu aroma me está desconcentrando. Hueles a nuestros cuerpos mezclados y eso huele fantástico para mi. - ¿Disculpa? - Te doy dos minutos. Si no te mueves, te bañaré yo mismo. - Yo me bañaré - dijo sacándose la sudadera de Seth y tirándola al suelo desafiante - Saca algo de ropa para vestirme. - No cierres la puerta - ordenó Seth al ver que iba a cerrarla, pero sólo recibió una mirada burlona de la joven sacándole la lengua - ¿Tienes 5 años? - preguntó ofendido, pero sonriendo. Mientras Anthea se aseaba, Seth abrió los cajones de la cómoda sacando ropa interior y un vestido. Se dibujó una sonrisa traviesa en su cara cuando recordó sus propias palabras mientras la cogía en el domo. Escuchó movimientos en el baño para luego ver a Anthea envuelta en una toalla. - Ya estoy lista - dijo con una mueca al ver la ropa. - Me dijiste que eligiera y elegí - dijo divertido - Ponte eso. - No quiero. - Si me pediste elegir, no tienes opción... Debes ponerte lo que está. - ¿Y eso también va para ti? - dijo soltando la toalla consciente de lo que provocaba en él. - Si te llego a pedir que elijas, si - dijo franco. - Es un trato - le dijo vistiéndose, pero cuando iba a tomar el vestido, Seth la detuvo - ¿? - Quédate así - pidió acariciando la curva de sus senos - Me gusta. - Tenemos que hablar. Tú lo pediste. - Si, - murmuró ronroneando, tomando el broche del sujetador y soltándolo - pero tengo hambre otra vez. La tomó en brazos para llevarla a la cama y comenzó a besar su cuello mientras se desnudaba haciendo que Anthea jadeara ante la anticipación, lo que lo hizo sonreír. - ¿Te gusta lo que ves? - le preguntó divertido. - Eres muy hermoso - dijo acariciando su abdomen tonificado. -Ja, - le dijo divertido empujándola hacia él - Jamás me habían llamado hermoso - Bajó la cabeza hacia su entrepierna y pasó su lengua por los pliegues haciéndola gemir - Voy a hacerte gritar - le dijo confiado concentrado en su tarea hasta que Anthea se tensó hasta ponerse rígida - ¿Qué pasa? - le preguntó - ¿Te duele? No te corriste. Miró en dirección hacia donde Anthea observaba congelada en su lugar tratando de cubrir sus senos y abrió la boca sorprendido. - ¿Seth? - preguntó una mujer de unos sesenta años mirándolos incrédula. - ¿Mamá? - preguntó a su vez levantándose en toda su altura, pero tomó un cojín para cubrir su erección cuando su madre bajó la mirada avergonzada - ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Porque no me avisaste que venías? - Yo creí... creí… - le dijo - No has contestado mis llamadas después de tu...tu... licencia. Estaba preocupada. Yo... - Por qué no me esperas abajo, madre - pidió encaminándola hacia la puerta - Hay jugo y bocadillos en el refrigerador. Anthea siempre prepara muchos por si acaso me da hambre. La mujer abrió los ojos asombrada y se inclinó para poder ver a la joven que ahora se cubría con una almohada. - Estaré abajo - le dijo - No demores. - Me vestiré y bajo – urgió Seth mientras cerraba la puerta. - ¿Que haremos? - preguntó Anthea de rodillas en la cama - No puede saber que soy un guía. Tú mismo lo dijiste. Por eso estoy haciendo de tu secretaria. - Lo sé, lo sé - dijo caminando de un lado a otro buscando su sudadera y sus jeans - Déjame pensar - la miró - Vístete, bajarás conmigo. - ¿Disculpa? - Vístete - pidió arrojando el vestido y las bragas mientras se arreglaba un poco frente al espejo - ¿Lista? - Si, vamos. Seth la tomó de la mano para bajar al primer piso, al recibidor, pero su madre no estaba a la vista. Escuchó movimiento en la cocina y cuando llegaron, la vio revisando anaqueles y cajones. - Madre... - llamó sujetando la mano de la joven - Recuerdo que esta es mi casa. No tienes que revisar mis cosas. - ¿Contrataste a alguien? - le preguntó - Hay comida casera preparada y todo ordenado. Me alegro de que dejes de comer comida para llevar. - Anthea cocina para nosotros - dijo adelantando a la joven dejándola frente a él atento a la mirada inquisitiva de su madre - Nos turnamos para lavar y secar. La mujer los miró como si tuvieran tres ojos. - ¿Lavar? ¿Tú? - luego miró a la joven - ¿Y esta joven es Anthea? – preguntó. - Si - dijo Seth rodeando su cintura por detrás. - Buenas tardes, Señora Starlight- dijo Anthea extendiendo la mano - Me llamo Anthea Allen, soy... - Madre, ella es mi prometida - soltó Seth haciendo que ambas mujeres lo miraran como si estuviera loco. - ¡Seth! - exclamó Anthea. - ¿De qué estás hablando? - explotó Elena - ¿Cómo que prometida? - Madre, cariño, tranquilícense - les dijo con una sonrisa empresarial. - Necesito sentarme - dijo la mujer estirando la mano para no caer y Seth la llevó hasta una de las sillas del comedor de diario cercano al tiempo que Anthea le entregaba un vaso de agua - Tienes dos minutos para explicarte - le ordenó. - Vaya, ya sé de dónde salió tu estilo - dijo Anthea con una mueca viendo cómo ambos alzaban una ceja ante su comentario. - Cariño, - le dijo apretando su mano y acercándola hacia él casi como un escudo ante la mirada furiosa de su madre - Madre Conocí a Anthea hace unos años, pero perdí contacto. Cuando tuve una crisis ella fue enviada para ayudarme. Es una terapeuta que trabaja en el control de ellas. - ¿Es un médico? - preguntó su madre. - Soy algo más cercano a un psicólogo - dijo la joven. - Así es. - dijo Seth - Todo empezó profesional, pero me enamoré de ella. Estamos viviendo juntos - Anthea le dio un codazo que lo hizo toser - Acabas de ver que tenemos una relación "muy personal" - Claro, - se burló - estabas con la cabeza entre sus piernas - Anthea se sonrojó. - ¿Por qué no me lo habías dicho? - le preguntó molesta. - Porque queremos mantenerlo en privado - dijo besando la sien de la joven - Sabes lo invasiva que es la prensa. Anthea no está acostumbrada. Además, la enviaron a mi como terapeuta, si se enteran de que estamos juntos, la alejarán de mi - hizo un gesto de dolor que estremeció a su madre - Tu misma deseabas que encontrara una buena mujer para ser mi esposa y la madre de mis hijos. - Es cierto - le dijo - pero no conozco a sus padres ni a su familia. - Aún es pronto, madre - le dijo - pero te aseguro que viene de una excelente familia. Sus padres fallecieron cuando era pequeña, pero fue criada por sus tíos. Los conocí hoy y son buenas personas - Anthea tosió incrédula, cómo podía mentir de esa manera a su propia madre. - Seth - murmuró como advertencia y la otra mujer sonrió. - Veo que tiene un carácter fuerte como para poder controlarte. - No tienes idea de lo que puede hacer - dijo divertido - Haré lo que quiera si puedo ver su brillo de cristal - Anthea lo miró tímida entendiendo lo que quería decir. - Bien - dijo la mujer levantándose - Les daré el tiempo que quieren, pero tengo una condición. - Lo que sea, madre - dijo Seth acariciando el lóbulo de la oreja de la joven. - En dos meses será la comida del directorio. Espero que lleves a Anthea para presentarla - le dijo seria cuando la joven miró a Seth preocupada. En dos meses estaría fuera de Delta. - Lo haré, madre - le dijo moviéndose con rapidez para besar su mejilla - Gracias por entender. Ella es especial. - Lo sé - le dijo con una sonrisa - nunca te había visto feliz desde...ya sabes. Espero que cuides bien de él, Anthea. Es un buen hombre y tiene el corazón en el lugar correcto. - Lo intentaré - dijo Anthea avergonzada. No le gustaba mentirle así. - Me retiro - les dijo - acompáñame a mi auto Seth, El joven miró a Anthea quien asintió en silencio antes de verlos alejarse para luego correr hasta su habitación y poner seguro. Eso no era correcto. Sintió la esperanza y la ilusión en la mujer. Seth abrió la puerta del automóvil de su madre. - Te avisaré antes de venir - dijo sonrojada - No quiero avergonzar a mi nuera. - ¿Estás de acuerdo con esto, madre? - le preguntó sorprendido. - ¿Ella es la joven que estabas buscando? - Si. - Cuídala, no lo estropees – amenazó - Es una buena chica, se preocupa por ti. - Lo sé, madre - le dijo con una sonrisa - Lo haré. - Nos vemos pronto, hijo. No te pierdas. Llévala a cenar a casa. - Lo haré pronto - le sonrió - Te amo mamá- le dijo de improviso haciéndola abrir los ojos por la sorpresa. Seth no había expresado ese tipo de palabras desde el secuestro. - Yo también te amo, hijo - le dijo con una sonrisa suave haciendo un gesto para que el chofer avanzara. Seth observó el vehículo hasta que salió de la propiedad y corrió a la cocina. - ¡Anthea! - gritó buscándola - ¡Anthea! - llamó cuando se encontró con la habitación asegurada - Abre la puerta - ¡No! - se escuchó - ¿Cómo puedes mentirle a tu madre así? Ya está viendo nietos corriendo por la casa- Seth frunció el ceño confundido, pero entendió. Sus habilidades. - Era necesario. – explicó - tu misma dijiste que no podía saber que eras un guía. - ¡Fue porque tú lo pediste! Esto no me gusta - le gritó - acepté fingir ser tu secretaria, pero no le mentiré a tu madre. Eso no está bien. - Podemos hablar de eso, cariño - le dijo - Abre la puerta. - No me llames cariño - le gritó - es como si tú te lo creyeras. Es el SICOM. Estás confundido Soy tu guía y tu un esper. - Lo que yo siento es mi problema - le gritó frustrado - Aunque uses tus malditas habilidades conmigo, sé perfectamente la diferencia Guía. La que está confundida eres tú, maldición. ¡Te lo probaré! - se giró y entró a su habitación dando un portazo.
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