Recostado sobre el escritorio de su pareja, Rhory contemplaba el techo de la oficina completamente exhausto. Su garganta ya dolía de todo los gemidos y ruiditos inentendibles que había soltado a causa de Max. Una vez abandonaron el baño y el nudo bajó, Maxwell volvió a poseer su cuerpo en el sofá, donde le hizo rebotar en su polla bajo su control. Luego siguió la pequeña mesa de centro, donde le colocó en cuatro y le tomó otra vez hasta llenar su cuerpo, pero sin darle su nudo, le dio un descanso con besos antes de recostarle sobre la alfombra y hacerle el amor nuevamente con ambos completamente desnudos hasta darle su nudo otra vez. Seguido de eso, acarició su cuerpo, le besó en todos lados y lo volvió a alzar sobre el gran ventanal, follándolo desde atrás hasta hacerle llegar primero.

