Sentado en su oficina, tanto Maxwell como su lobo no se encontraban exactamente en su mejor momento. Desde el instante en que colocó un pie en su agencia junto a su dulce chico bonito, ambos se mantuvieron separados por el trabajo. Y mientras Rhory era arrastrado entre clases y pequeños trabajos con sus amigos, él se mantuvo encerrado en su oficina. Ni siquiera había podido tomarse un segundo para ir a espiar a su dulce pareja y observarle desde lejos, asegurándose de que todo estaba bien. Últimamente, la popularidad de su dulce chico estaba subiendo tan intensamente, que algunos otros miembros de la agencia morían de la envidia y les gustaba hablar mierda al respecto, asegurando que todo era por a su relación. Afortunadamente, Rhory podía defenderse muy bien, y cuando prefería ignorarlo

