Capítulo 6

1100 Words
~Soy dueña de mis decisiones y quiero ser capaz de decidir a quien amar y de quien alejarme~ Lucía Las cosas han mejorado mucho para mi, ya solo faltan dos semanas para la boda y los preparativos han sido buenos. Ya tuve algunas clases de modales, aunque la Reina dice que probablemente mis estudios de Princesa aumenten luego de la boda. Pero asegura que no será demasiado, confía en mi inteligencia. El Principe me ha invitado a salir varias veces, dice que es bueno conocernos un poco antes de la boda. Fuimos a caminar, nos tomaron fotos que fueron expuestas en los diarios y revistas. También nos sentamos en la parte de atrás del palacio y charlamos por horas, tenemos mucho en común. Aún no puedo entrar en su cuarto, se supone que hasta que no estemos casados; no podemos entrar en el cuarto del otro. Luego de la boda, mientras estemos en al luna de miel, las empleadas pasarán todas mis cosas al cuarto del Príncipe y dormiremos juntos desde entonces. No me molesta, es solo un trámite. —Me encanta estar contigo —Me susurro él y me sonrió. Es un hombre muy cálido, alegre y demasiado irresponsable. —Eres divertido —Dije seria y él se rió. —Me conformó con eso por ahora, aunque esperó que eso avance —Comentó mientras me tocaba la nariz, le aparte el dedo de golpe. /// Me lavé la cara, hoy tenía bastantes cosas que hacer para la boda. Pero estaba tranquila y lista. No digo que sea amor verdadero, pero me gusta estar con el y siento que esto podía funcionar. De repente sonó mi celular y vi que era un mensaje de Marcel. Hola Lu, disculpa que te mande este mensaje pero necesito hablar contigo. Maria y yo ya firmamos el acuerdo de divorcio, ya no eres la otra para mí sino la única. Ven a verme o me plantaré en la puerta de tu casa hasta que vengas. Marcel Eso era molesto, ¿Se divorcio de su esposa? Eso no significa nada para mi. Qué esté divorciado no significa que correré a sus brazos. El no vale nada, mi mamá solía decir; "Si conoces a alguien en una infidelidad no esperes que te sea fiel" Es la verdad, engaño a su esposa conmigo. Si yo me quedo con el, quien me afirma que él no le engañara con la primera chica guapa que se le cruce. Nadie, pero igual decidí que era momento de aclarar las cosas y terminar con todo. Me iba a casar en poco menos de una semana, no podía permitir que su fantasma arruinara esto. Quería que funcionara, pero no funcionaría así. Además, en un principio hice esto por mi familia, pero no servirá si mi ex arruina mi relación con Max. El chofer me llevó hasta el shopping, les dije a mis guardaespaldas que necesitaba usar el baño. Ellas me esperaron en la puerta y me alejé en cuanto no me vieron, fui hasta la cafetería donde estaba Marcel sentado. —Hola Lu —Quiso besarme otra vez pero me aparte. —¿Qué es lo que quieres? —Pregunté molesta. —Eres lo único que quiero Lucía, en esta vida solo te amaré —Sus palabras podían parecer tiernas, pero no es la primera vez que las dice. Esta vez, solo hay una diferencia; soy diferente y no caigo en ellas. —Basta Marcel, te dije que voy a casarme —Intente sonar respetuosa y compasiva, pero el sabía cómo sacarme de mis casillas. —Con ese Principe de cuarta, tu no lo amas —Espetó con toda seguridad, no entiendo cómo puede estar tan seguro. —¿Cómo estás tan seguro? —Pregunté irónica y el me sonrió e intento tocar mi mejilla, pero me aparte. —Tu solo me amas a mi —Eso fue en el pasado, escúchame bien Marcel; voy a casarme y a ser muy feliz con mi esposo. Si me amas tanto como dices, entonces te rendirás —Dicho eso, me levanté dispuesta a regresar con mis guardaespaldas y así irme a casa. Pero mientras me iba, siento que jalan mi brazo y resulto ser Marcel, quien me besa. Intenté apartarlo con todas mis fuerzas pero era imposible, de repente siento que alguien lo aleja de un golpe. Al verlo, vi a Max. Me tomó del brazo y me arrastro lejos de él y del shopping. Me arrastro por un buen rato y me llevo a un lugar donde no la gente ni los periodistas llegaban. Estaba enojado, lo veía en la curvatura de sus hombros y la forma en que veía su espalda. Estaba dolido, sus ojos me lo decían. —¿Qué significa esto Lucía? —Preguntó y yo no supe que decir. —Nada, sólo intentaba... —¿Coquetearle? Ya lo vi, tranquila. No necesitas aclararlo —Su voz irónica me espanto, el no era así. Me dolió que sacara por sentado lo qué pasó y no me dejara explicarle. —Puedo explicarlo —Murmure y él negó con la cabeza antes de hablar. —No expliques nada, no quiero saber. Solo quiero que sepas que aunque nos casaremos, de hoy en más, no eres más que un trámite para mi y te daré el divorcio en cuanto los dos años posteriores a mi coronación hayan ocurrido —Tras decir eso, me empujo suavemente y se fue. Me quedé ahí, sola y vacía. Sin saber que hacer. ¿Cómo se atrevía a decirme que me amaba? Ni siquiera me dejó explicarle lo qué pasó, ni siquiera dejó que expusiera mis sentimientos y no valoro mis intentos de deshacerme de Marcel. ¿Cómo puede ser tan infantil y egoísta? No se, sólo se que las lágrimas bajaban por mis mejillas. Estaba dolida, había hecho todo para proteger este matrimonio y él no me había creído. Ahí llegó Marcel quien intento abrazarme al verle llorar. El ya había arruinado las cosas con mi prometido, no quería nada de el. Solo que entendiera que mi vida y mis sentimientos estaban cambiando y que yo necesitaba que el lo entendiera y me dejara ser feliz con la vida que elegí. Soy dueña de mis decisiones y quiero ser capaz de decidir a quien amar y de quien alejarme. ¿Acaso pido demasiado? No, solo pido algo de paz —Perdóname Lu, no pensé que esto pasaría —Murmuro él bajando la cabeza. —Basta de ser tan egoísta Marcel, mira de una vez a tu alrededor y piensa si realmente me hace bien que hagas esto...
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