Axel no se hizo esperar, y dos días después de aquella reunión, toda la manada hizo los preparativos para una fiesta de beneficencia, en donde Axel invitó al alfa jefe de la manada encargada de las fábricas de alimentos de pueblo. Como él sabía que Axel era un alfa de anillo rubí aceptó la invitación, y el día de la fiesta el hombre prometió ir junto con sus proveedores y demás. Al pelilargo le pareció muy sencilla la forma que aquel alfa tan déspota aceptó, sin embargo, lo aceptaría asumiendo que las cosas realmente serían mas sencillas de lo que imaginó, sin tener necesidad de recurrir al plan B, que era el caso de contingencia si las cosas se salían de control. El día de la fiesta de beneficencia: —Axel, hacia mucho tiempo que no te veía usando traje, te vez muy guapo —comenta Meridia

