Había pasado una semana de aquel festejo de Bienvenida, Cristal y yo, todavía recordábamos aquellas escenas que protagonizaron Zuleica y su familia. En la escuela seguían las treguas de agresiones que me había hecho Zuleica, aunque no sabía cuánto le iba a durar su postura de niña buena. Cristal no dejaba de recordarme que yo tenía mucha información secreta de Zuleica y su familia, y que debia saber cómo usarla, y que ante cualquier acto nuevo de agresión de su parte que actuara sin pensarlo, pero yo no estaba acostumbrada a hacer eso, y ya había empezado a sentir compasión por esa chica, Cristal me pedía que no aflojara, porque toda aquella información me podía ser muy valiosa llegado el momento. Archivamos en nuestra mente aquellos episodios, no hubo necesidad de anotar nada, nos sent

