Cristal y yo quisimos ponerle un cese a nuestro detective interno, hacer una tregua con nuestras investigaciones, aunque después de aquella larga charla que tuve con la nana, no me quedó ninguna duda que tenía que enfrentar a mí mamá, ella me tenía que dar muchas explicaciones acerca de mí existencia. La nana nos propuso tener un día de playa, desde que Cristal había llegado, las únicas actividades que habíamos tenido fuera de casa, fueron salida al shopping, compras en el súper, cosas básicas, pero Modesta le dijo a Cristal que le haría bien salir a respirar aire puro, que además, el yodo de la playa, la ayudaría con sus tiroides, y que Leblon tenía muchas cosas para conocer. La nana a pesar de ser una persona de mediana edad, tenía el espíritu que a mí me faltaba, yo me entusiasmé co

