Soy Lynna, él es Aarón Isaac y somos dos idiotas siendo perseguidos por perros furiosos, no se con exactitud en que momento me deje convencer de esto pero vaya que comenzaba a arrepentirme. El chico delante de mi no dejaba de reírse y juro por los cielos mis ansias por golpearlo aumentaban a cada segundo, si moría aquí no podría decirle a mi hermoso Elios cuanto lo amaba ni verlo crecer. Quizá la muerte me atemorizaba por mi hermano pequeño a quien quería ver crecer. —¡¿Qué haces?! ¡corre más rápido! —ahora si estaba alarmado, no antes de considerar no traerme aquí. —Si bueno perdona por no querer morir esta noche —los pulmones me ardieron al soltar las palabras. m****a yo ni siquiera hacía ejercicio. Quería morir. Primero debía matarlo a él. En parte era mi culpa, en cuanto vi sus oj

