Sentí un molesto cosquilleo en la oreja por mucho que me movía de lugar aquel insistente y fastidioso cosquilleo no me dejaba, irritada casi enfadada alcé mi cabeza de golpe haciendo respingar a la de cabello azul quien tenía una pluma de ave en la mano y una sonrisa tonta en la cara. La fulmine con la mirada. —¿Qué quieres? —Si que estas de mal genio —se levanto del piso. Enarque una ceja —¿Qué quieres? —volví a repetir. Se sentó a mi lado suspirando —He venido a verte, ¿por qué estás tratándome así? Puse los ojos en blanco casi con hastío —No lo sé, has venido a despertarme y te aseguró que no he dormido mis horas completas —ella me miró curiosa, agarré mi celular para ver la hora largando un bostezo viendo la hora —, seguiré durmiendo. Gracias por la intromisión. Volví a acomodar

