Capitulo 5

935 Words
En cuanto Mateo salió de mi habitación me quede completamente dormida, las emociones del día hicieron estragos en mi y tener esta deliciosa cama para mi sola hace la tarea de dormir mucho más sencilla, mientras uno vive en las calles nunca duerme realmente, los nervios de que venga alguien hacerme daño o a robarme la poca comida que conseguia me hacía estar siempre con un ojo abierto, esta noche fue diferente caí realmente profundo y eso es porque me siento segura, la vida me ha enseñado a no confiar en las personas, pero por alguna razón tengo fe esta vez, sé que esta familia no va a lastimarme y realmente le agradezco a Dios que Mateo se haya cruzado en mi camino, un poco más viviendo en la manera en que lo hacía y mi vida hubiera terminado, varias veces pense en el suicidió, pero mi cobardía a enfrentar el dolor siempre pudo más, o mis padre desde el cielo no me lo permitian, hoy estoy content de no haberlo hecho o de lo contrario no tendria a este hombre de alma pura y genuina tratando de despertarme a toquesitos. — Buenos dias dormilona es hora de levantarse, es tu primer día de trabajo — me dice Mateo con voz suave mientras intenta levantarme. — Hola — respondo con voz rasposa — ¿Que hora es? — siento que he dormido durante dias. — Son las 8 de la mañana. — ¡Dios mio! no dormia tanto desde que estaba en el colegio — Siento que he recuperado toda mi vitalidad, me despereso sobre la cama y me arrepiento de inmediato, la sabana que cubre mi cuerpo cae y deja al descubierto mi cuerpo, esta pijama es sumamente delgada y por el frio mañanero mis pezones estan erguidos y duros, Mateo fija su vista sobre mi y yo me cubre deprisa. — El desayuno esta servido, cuando estes lista te espero para comer e irnos, no demores — dice simplemente y sale de mi habitación, estoy tan acostumbrada a que por la calle nadie me respetaba que este simple acto de caballerosidad de él es algo hermoso para mi. Sin perder tiempo me levanto de la cama y cubriendo mi cuerpo con una toalla salgo al baño del pasillo en donde ayer deje todas mis cosas de aseo, me sumerjo en el torrente de agua caliente y dejo que haga su trabajo de limpiar mi cuerpo, una vez fuera de la ducha tomo una crema corporal que dice olor a coco, relamente huele fuerte, es deliciosa y deja mi piel humectada y brillante, es un sueño que este viviendo esto, dos dias seguidos de ducharme, luego de pasar hasta un mes sin hacerlo, pensar en eso me deja una idea, se que no sera facíl de lograr, pero tener la idea en mente no hace daño, quisiera crear un lugar en donde las personas de calle puedan ir a dormir, ducharse y obtener ropa, donde aprendan algún oficio y luego les podamos ayudar a obtener trabajo, si puedo evitar que alguien más viva lo que yo pase lo haré, es una forma de devolverle al universo lo que esta haciendo conmigo hoy, termino en el baño y vuelvo a mi habitación, tomo un par de jeans negros una playera blanca y unos tenis, al colocare la camisa pienso si deberia quitarmela, es olgada pero es corta me queda justo sobre el ombligo no sé si sea correcto, aunque Mateo la compro para mi eso quiere decir que le gusta, mire el reloj de la pared y son las 8:30 sin pensar más en el asunto decido dejarmela acomodo mi cabello frente al espejo y estoy lista, me siento comoda y sorpresivamente hermosa hace tanto que no cuidaba de mi misma que llegue a dejar de quererme, pero ya no más Adaia, eres hermosa, inteligente y fuerte, vas a salir adelante y lo haras todo bien esta vez. Salgo a desayunar y Mateo me espera sentado sobre la isla de la cocina. — Siento tardar, aun no me acostumbro a las duchas calientes y termino perdiendo la noción del tiempo allí abajo. — Esta bien, es el primer día nadie va a regañarte, sientate y desayunemos antes de irnos, hice tostadas y huvos con salchica, hay mantequilla, mermelada o miel, lo que prefieras usarle. — ¿Puedo comer un poco de cada cosa? — realmente tengo muchisima hambre, Mateo sonrie. — Bom apettite Amira, puedes comer todo lo que quieras, si deseas comer algo más me dices y lo preparamos ¿esta bien? — solo asiento y comienzo atacar el desayuno, todo sabe delicioso y me pregunto ¿cuantas cosas más hara este hombre bien?, trato de comer decentemente pero el hambre me domina, Mateo es tan educado que procura no mirarme, el realmente sabe lo que es darme mi espacio personal, me hace sentir tan comoda y poco juzgada. — Listo, creo que si como más explotare — aseguro recostandome del respaldar de la silla. — Eso me gusta que comas hasta saciarte, ya no pasaras hambre, no mientras pueda impedir eso, ahora vamonos que tienes mucho que aprender hoy — me dice y caminamos fuera del departamento, subimos a la caja de metal y al llegar al aparcamiento Mateo abre la puerta del auto para mi, de verdad que lo criaron bien debo felicitar a Hannah por eso ella creó un principe de carne y hueso. Mateo coloca el auto en marcha y nos incorporamos en el trafico matutino de madrid, rumbo al negocio familiar, rumbo ami nuevo trabajo, a mi nueva oportunidad.
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