2 BUENA ACTRIZ

2073 Words
-. Desnúdate para mí -. Me pide, empiezo a hacerlo de una forma rápida o eso al menos intento, mientras más rápido lo haga más rápido termina todo esto, es lo que pienso -. ¿Tan desesperada estás por qué te coja, ah putita? -. Pregunta y quiero decir que no, que en realidad no tengo ganas de hacer nada, pero no puedo responder eso, sería una hora de palabras hirientes. -. Sí, quiero estar entre tus brazos y que me cojas como tú solo sabes hacerlo. -. Es mi respuesta pues sé que es lo que él quiere escuchar, quiere escuchar desesperación en mi voz y es lo que le doy tratando de que no entre en ese juego de roles de amo-sumisa -. Pero está vez quiero hacerlo lento, así que desnúdate lento para tu amo. -. Me indica y yo maldigo en mi interior, es demasiado tarde, ya está a modo de Cristian Grey, pero no le llega ni a los talones. -. Leí por internet que los juegos previos y lentos son lo mejor para que se disfrute el orgasmo ya que alarga e intensifica el placer. -. Dice y lo veo acariciar su m*****o por encima del pantalón. -. Está bien amo -. Le respondo pues así le gusta que lo llame cuando está en ese papel. -. Así me gusta. -. Afirma y sonríe de lado. Me le quedó mirando y trato de ser sexy mientras me voy desvistiendo lentamente, muerdo mi labio y suelto un gemido fingido. -. Silencio -. Sentencia y para mí es mejor, no tendré que hacer sonidos para satisfacerlo. Veo como sus ojos negros se vuelven más intensos, sus pupilas se dilatan cuando saco mi camisa y quedó en el sostén rojo, que había decidido usar, pues no sabía que el querría jugar hoy, por lo que mi ropa interior no combina, así que espero no se moleste por eso. Él quita lentamente su camisa y deja al descubierto su pecho lampiño a la vista. Llevo mis manos al botón de mi pantalón y lo desabrochó bajándolo lentamente quedando solo en bragas negras. El lleva una mano a su cabello también oscuro y se lo sujeta, mientras su otra mano la mete entre su pantalón y masajea su m*****o. -. No combinan, pero me gusta -. Dice mirándome de pies a cabeza. -. Gatea sobre mí como una gata en celo y quita mi pantalón -. Ordena sacando la mano de su pantalón para luego llevar los dos brazos bajo su cabeza cruzándolos. Hago lo que me pide y me coloco en la orilla de la cama a sus pies y gateo sobre el mordiendo mis labios y tratando de verlo con deseo, creo que ya perfeccioné esa mirada, son tantos años fingiendo que creo me volví una experta o él no sabe nada de lujuria. Desabrocho su pantalón y lentamente intento bajarlo, él se apoya en sus talones y levanta su trasero dejándome más fácil la tarea -. Quita el bóxer-. Ordena y lo hago de una vez, su m*****o rígido rebota y puedo ver una gota de líquido pre seminal saliendo de la punta. -. Llévalo a tu boca y chúpalo como si fuese una barquilla, saborea mi esencia. -. Me dice -. Como el amo me pida -. Respondo y coloco una mano en la base de su m*****o, la otra masajeo sus testículos y luego lo llevo a mi boca dónde saboreo lo salado del líquido. Chupo la punta y con mis manos subo y bajo por todo su tronco, lo escucho jadear y maldecir. -. Mételo todo. -. Me indica mientras me agarra del cabello con sus manos, empieza el mismo a establecer el ritmo, me empuja hacia el mientras mueve sus caderas y hace que, entre más en mi boca, siento su punta tocar mis amígdalas y una arcada viene a mí, me está costado respirar, mis ojos están húmedos, el sigue moviéndose dentro de mi boca y cuando siento que no puedo más, él se detiene. -. Esta vez, no me correré en tu boca. -. Me asegura. -. Acuéstate -. Me pide y así lo hago mientras respiro profundo y llevo aire a mis pulmones, él se coloca sobre mí, me empieza a besar y morder los labios, con sus manos, levanta mi sostén por encima de mis pechos dejándolos expuestos y empieza a masajear uno por uno. -. Son tan perfectos -. Dice y se lleva uno a la boca, empieza a chupar y lamer, luego lo muerde -. Saben tan bien -. Afirma y empieza a hacer lo mismo con el otro pecho. -. ¿Dime quién eres? -. Pregunta mientras desliza una mano dentro de mi braga. -. Tu sumisa -. Respondo porque no es la primera vez que me lo pregunta. -. Muy bien -. Afirma conforme con mi respuesta mientras rompe mi braga dejándome completamente expuesta para él. -. ¿Qué más eres? -. Sigue preguntando mientras los siento guiar su pene a mi entrada. -. Tu puta, tu zorra -. Respondo, aunque no me gusta usar esos términos, pero es lo que él quiere escuchar y es lo que le doy. -. Eres mi amante también -. Asegura y me penetra de una sola estocada, haciéndome gritar, pero no de placer, nunca siento placer, pero eso él no lo sabe, tal vez piense que el grito fue porque me satisface tanto que lo disfruto a plenitud. -. Ah... Ah... -. Empiezo a gemir falsamente a medida que él se mueve dentro de mí. -. Eso es, demuéstrame cuanto te gusta -. Me dice y se mueve con más fuerza agarrándose de mis caderas. -. Más mi amo -. Le pido entre gemidos, aunque lo que quiero decir es que pare. -. Vamos mi putica, córrete para mí. -. Me pide y está vez apoya sus manos en mis pechos aparentando fuertemente. -. Ahhhhh -. Grito de dolor nuevamente, pero lo hago parecer que estoy llegando al orgasmo, aprovecho y aprieto mis paredes vaginales haciendo que se contraiga al rededor del pene de Gerardo para hacer más creíble mi orgasmo. -. Oh, sí, te sientes tan estrechas, estás llegando tan rico, me cuesta entrar en ti de lo mucho que te contrates por el orgasmo. -. Me informa el iluso de mi esposo, hecho mi cabeza hacia atrás, encorvo mi espalda y contraigo mis pies, mientras me agarró de su espalda y gimo más fuerte para hacerle creer que el orgasmo es tan intenso que se propagó por unos segundos más. -. Muévete mi amo -. Le pido para que acelere el ritmo y acabe más rápido. -. No. -. Dice y se detiene, suelto un bufido de frustración por qué paro de moverse, si no se mueve esto durará más y quiero que termine rápido. Durante este tiempo he intentado averiguar el por qué no siento placer con mi esposo, he leído muchos libros y he visto videos, y me he registrado en páginas con médicos en línea para plantear mi caso y no he llegado a ninguna solución, pero si a la conclusión de que soy una maldita frígida. -. Me gustas tanto Anais -. Habla mientras me sigue embistiendo -. Nunca me cansaré de ti cariño -. Asegura - voltéate y ponte en cuatros. -. Me ordena saliendo de mí. Hago lo que me pide y me coloco en cuatros dándole una buena vista de mis partes, el masajea mis nalgas y luego golpea una con la palma de la mano abierta, siento la comenzó en esa zona, pero no me quejo, por el contrario, curvo mi columna y levanto más mi trasero. El no duda y me toma de la cintura y de una sola embestida entra en mí, suelto un jadeo por la sorpresa y el empieza a moverse más fuerte, muevo mis caderas y suelto uno que otro jadeo fingido ya que sé que mis sonidos lo excitan más y lo llevan al borde. Y efectivamente unos minutos después lo escucho gruñir como un animal cuando llega dentro de mí. -. Ah estado de maravilla -. Dice Gerardo dejándose caer a mi lado en la cama. -. Cada día me encanta más -. Murmura y cierra sus ojos, yo estoy muda, como siempre no sé qué decir, no siento nada y no sé cómo expresar lo que según debí de sentir, es más fácil actuar que hablar, pero para el siempre será que como lo disfruto quedó tan agotada que no puedo ni hablar. -. Anais ¿Qué tal si tenemos un hijo? -. Dice de pronto dejándome más muda aún de lo que ya estaba. -. ¿Queeee? -. Logro decir después de haber respirador profundamente. -. Quiero tener un hijo -. Dice y parece más pregunta que afirmación. Analizo lo que me ha dicho ¿Quiero yo tener un hijo? Me preguntó y la respuesta es ¡No! No quiero un hijo, además si se queja por qué el dinero no alcanza, si tenemos un hijo la cosa será peor. -. ¿Has pensando bien lo que has dicho? -. Pregunto -. Digo, el dinero no alcanza y tener un hijo es más gasto, pañales, leche, biberón, ropa, cuna y un montón de cosas más. -. Enumero. -. Y yo no me siento preparada para un hijo. - completo. -. Ya tenemos 5 años casados y siempre esperando que la situación este mejor para un hijo. -. Tú los has dicho estamos esperando que la cosas vayan mejor para darle lo que un hijo necesite -. Afirmo -. Por ahora conseguiré un empleo y luego que estemos más estables hablamos lo de agrandar la familia, además aún estamos jóvenes. - le digo, aunque ya yo estoy en los 30 años y se me está pasando el tiempo. -. Está bien cariño, no había pensado en todo eso que me has dicho -. Confirma mis palabras dándose la vuelta para dormir y dejando el tema hasta allí. Suelto un suspiro y me levanto con cuidado de no hacer ruido tomo un paño y me dirijo al baño, abro la ducha y meto mi cuerpo debajo del agua, y me pongo a pensar. Siempre fui una niña consentida, mi padres no me dejaron hacer nada, siempre obtenía lo que quería mucho antes de yo siquiera llegara a pedirlo, pero no todo tiene que ser perfecto, y el día que perdí mi virginidad no sentí nada, pensé que todo era consecuencia de ser mi primera vez, por no tener experiencia, pero luego mi amiga de aquella época me dijo que no era así, que su primera vez había sido una maravilla y que se sintió tocar las estrellas, luego pensé que había sido por él, que no supo cómo complacerme, pero luego esa misma persona que creí era mi amiga me confesó que su primera vez había sido con el mismo que yo, así que me grito que el problema era yo, que yo era la frígida. Luego de eso me quedé sin amiga, sin novio y con la duda si ella tenía razón o no en eso, decidí no hacerle mente, y aunque no me cerré al amor, tampoco lo anduve buscando como loca, que llegara cuando tuviese que llegar, no volví a tener relaciones y me enfoque en llenar el vacío con los caprichos que de vez en cuando me cumplía. Y todo eso hasta que quede huérfana y llegó Gerardo, había tanta chispa entre nosotros que pensé que él era el indicado, que el haría encender la chispa que activará mi cuerpo, pero como todo fue tan rápido no probé si de verdad él tenía lo esencial para mí, así que cuando descubrí que no sentía nada, confirme que lo que me dijo mi ex amiga era cierto, yo vivía pero mi cuerpo no sentía nada, era una maldita frígida y de nada servía reclamarle a él o decir nada cuando yo era la culpable, así que simplemente me dedique a fingir, empecé a ver videos por internet, a estudiar las expresiones y a ponerlas en práctica y al parecer soy buena actriz por qué Gerardo nunca se ha quejado de nada y para nuestra lo que acaba de ocurrir quedó tan satisfecho como siempre que duerme como un bebé. -. Que buena actriz eres Anais -. Me digo cuando terminó de lavar mi cuerpo y lo envuelvo con el paño.
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