3. CAFÉ n***o Y SIN AZÚCAR

2188 Words
-. Que tengas un buen día cariño -. Le digo a mi esposo despidiéndolo en la puerta de la casa. -. Hoy llegaré tarde -. Me informa -. Está bien -. Le digo -. Tal vez le escriba a Lisbeth para salir un rato en la tarde. -. Le indico -. ¿A Lisbeth? -. Pregunta curioso -. Si cariño, a mi amiga. -. Le respondo, Lisbeth es mi amiga desde hace unos dos años, la conocí un día en el supermercado, ambas íbamos distraídas, yo mirando la lista de cosas que debía comprar y ella mirando su teléfono, no nos dimos cuenta y chocamos la una a la otra, luego una cosa llevo a la otra y terminamos haciéndonos amigas. -. Mnnn no me gusta que salgas de tarde -. Me dice con un gesto en sus labios. -. Me gusta que estés en casa cuando llegó del trabajo. -. Completa. -. Pero hoy vas a llegar un poco tarde, así que solo saldré un rato y estaré aquí para cuando vuelvas. -. Le informo -. Está bien. -. Accede se despide de mi con un beso en la frente y se marcha. Una vez me cercioro que él se ha marchado corro a mi cuarto y cambio mi ropa, debo comprar el periódico y buscar empleo, le dije que buscaría uno, pero no le dije cuando lo haría y quiero darle la sorpresa una vez lo encuentre. Ya con periódico en mano camino hasta un parque y me siento en un banco a ojear el área de los clasificados, leo vario, y los marco con un círculo, en la mayoría debo de enviar mi síntesis curricular por correo y después ellos me llamarán para una previa entrevista. De pronto empieza a llover, salgo del parque todo lo rápido que mis pies me permiten y cruzo la calle hasta llegar a un café, entro y pido uno n***o súper caliente y con poca azúcar, no busco dónde sentarme, me quedo de pies y me apoyo a la barra mientras tamborileo mis dedos en la superficie de madera, mi mente viaja a la opción del trabajo y sonrió, al fin poder hacer algo por mí misma, al fin tendré algo que será mío y no depender de mi esposo. -. Aquí tiene señorita -. Me dice la chica que anteriormente había tomado mi pedido. -. Gracias -. Respondo con una sonrisa y tomo la taza que desprende el humo del café que contiene, me giro y apoyo mi cadera a la barra, bebo un sorbo y miro a la calle a través de la puerta de cristal. Las personas corren de aquí para allá cubriéndose con paraguas, con sus chaquetas o con algún otro implemento que le sirva para no mojarse con el agua de la lluvia, suelto un suspiro y otro sorbo de mi café me reconforta, la campanilla que anuncia la llegada de un cliente suena y por la puerta de cristal entra una figura enorme, enfundada en un traje que supongo es de marca y que por cómo se ajusta a su cuerpo debe ser hecho a medida, el hombre baja el paragua que viene sosteniendo y levanta la vista hacia el frente y si no supiera que soy insignificante para el mundo dijera que me está mirando a mí. Mis manos tiemblan cuando bebo el siguiente sorbo de café, aparto la mirada y me giro dándole la espalda, me le quedó mirando a la taza entre mis manos mientras me preguntó ¿Que le habrán puesto a este café? Es imposible que ese hombre me haya mirado, aunque sea solo un segundo, es demasiado perfecto o es que el café me ha hecho verlo así, su rostro viene a mi mente y me percato que me sonrojo, esos labios rojos, esa nariz perfilada y esos ojos grises, no creo que sea un invento de mi mente y el café y mucho menos creo que lo pueda olvidar. -. Buen día señorita -. Habla con voz gruesa y yo me pongo tensa, siento su calor a mi lado, pero no me atrevo a girar y mirarlo ¿Me está hablando a mí? No lo sé. -. Bu... Buuuuenos diaaass -. Dice la chica que atiende el café, y yo suelto un suspiro y me relajo no es a mí a quien habla. - ¿Desea un café? -. Logra preguntar la chica después de uno segundo, pobre, creo que sí yo estuviese en su lugar no hubiese podido decir ni media palabra. -. Un café n***o y sin azúcar por favor. -. Pide amablemente. -. En seguida -. Dice la chica y corre hasta cruzar una puerta, creo que necesitaba huir de aquí. Yo termino de beber mi café de un solo trago, busco desesperada mi monedero para pagar y poder hacer lo mismo que la chica ¡Huir! Cuando su voz me detiene. -. Yo lo cancelo. -. Dice haciendo que lo mire a la cara, me sonríe y puedo ver sus dientes blancos y prefecto. -. Gra... Gracias -. Logro decir y como si mi alma dependiera de salir de ese lugar salgo lo más rápido que puedo sin mirar atrás y sin importar mojarme con la lluvia. - ¿Que ha sido eso? -. Pregunto una vez afuera y una vez que mi mente ha pasado el aturdimiento que le nublo. -. Ese hombre.... Ese hombre... -. Me digo sin llegar a decir más nada, porque no se realmente que ha pasado, ese hombre con solo su presencia me ha impresionado e intimidado. -. Ya no piense más en eso, es hora de volver a casa y empezar a mandar tu síntesis curricular a las opciones de trabajo, es hora de crecer laboralmente Anais -. Me regaño y sigo mi camino a casa como si nada hubiese pasado, pero con la extraña sensación de que, si paso, pues mi mente no me quiere dejar tranquila. Una vez he terminado con mis deberes en el hogar me propongo a mandar mi información a cada correo con ofertas laboral que encontré, espero alguno crea en mi a pesar de no tener suficiente experiencia y llame para una entrevista. -. Lizbeth -. Digo emocionada a mi amiga cuando contesta la llamada. -. Anais -. Responde ella de la misma forma. -. Te invito a salir en la tarde, no sé vamos al cine -. Le pido, necesito contarle lo del trabajo, se va a emocionar conmigo lo sé, ella lleva tiempo diciéndome que buscará uno, que es bueno tener independencia y poder contar con dinero propio para gastar en caprichos. Ella sabe que nunca he trabajado y por eso me motivaba a crecer en el ámbito laborar, ya que en lo personal ella cree que todo va de maravilla, cuando la conocí ya tenía 3 años de casada y pues nunca le he dicho a nadie lo muerta en vida que estoy y que nunca he tenido un orgasmo, eso es algo que es solo mío y con lo cual moriré y que nadie debe saber. -. Oh, cariño hoy no puedo -. Me dice con pena -. Tranquila no pasa nada, debí decirte con tiempo -. Aseguro -. Ya tenía planes con tu sabes quién -. Dice y suelta una risita pícara. -. Con tu amor misterioso el cual no conozco. -. Afirmó -. Si, ya sabes, a él no puedo decirle que no, lo amo tanto -. Dice en tono soñador -. ¿Y el a ti? -. Pregunto por qué me preocupa la felicidad de mi amiga y aunque no lo conozco aún, si ella es feliz con el yo lo acepto. -. El me ama, está loco por mí, no hay día que no me escriba, que no me llame, y almorzamos todos los días juntos, solo que esta noche es especial. -. Me alegro por ti amiga, te lo mereces, pero cuando puedas te pasas por la casa, yo también tengo algo que contarte -. -. ¿Estás embarazada? -. Pregunta y siento sorpresa en su voz. -. ¿Queeee? ¡Noooo! Es otra cosa -. Aclaro con voz chillona -. Ah, menos mal -. Dice más tranquila y puedo segura que con un suspiro. -. Bueno cielo, tal vez mañana pase por allá, deséame suerte para esta noche. -. Suerte -. Le digo y ambas colgamos la llamada. Paso todo lo que me resta de día planeando mi futuro con un nuevo trabajo, el cómo será y que haré en él, y hasta cuánto necesito sea mi paga, hago cálculos de lo que necesitaré para ayudar a Gerardo y salir de deuda. En la tarde más o menos una hora después de la que llegaría mi esposo decido preparar algo para mí, no haré nada elaborado pues yo solo con un sándwich tengo, y eso es lo que me preparo junto con un jugo de limón. Me siento en las bancas de la isla de la cocina y comienzo a degustar mi rico manjar, mientras mi mente me lleva a aquel hombre de ojos grises y voz gruesa, sacudo mi cabeza negando no debo de pensar en alguien que ni siquiera conozco y el cual su sola presencia me intimida. Termino de comer y lavo todo lo que ensucie, justo cuando salgo de la cocina oigo la puerta de la sala en un golpe seco al cerrarse. -. Amor -. Digo con las manos al pecho por el susto que me dio, me sorprende que haya llegado antes de tiempo -. Has llegado -. Afirmó -. ¿Me has preparado cena? -. Pregunta y por su tono de voz, creo que está molesto. -. No, me dijiste que llegarías tarde y siempre que haces eso no llegas a cenar. -. Aclaro -. Pero si quieres te preparo un sándwich, es lo que yo acabo de cenar. -. Le indico -. No, déjalo así. -. Dice y me da la espalda para marchar a la habitación. -. ¿Por qué has llegado antes? -. Pregunto siguiendo sus pasos, él suelta un bufido antes de contestar. -. Daniel ni se apareció, Luis llamo que tenía una emergencia, y Víctor recibió una llamada y se marchó dejándome solo. -. Me dice y suelta otro bufido. -. Bueno ya será para otra ocasión -. Le reconfortó -. Mnnn no sé, tal vez si, tal vez no, últimamente ocurren cosas y no podemos reunirnos como siempre. -. Dice y empieza a quitar su ropa dejándola regada en toda la habitación. -. Tienes que entender ya cada uno está teniendo responsabilidades, Luis tiene a su abuela que lo crío y esta delicada de salud, Víctor tiene esposa e hijos, y Daniel, bueno él tiene a su mamá enferma y su hermana está embarazada. - le aclaro recordando la situación de cada uno de sus amigos, aunque la verdad yo ni los conozco, eso ha sido algo a lo que él nunca ha querido involucrarme, dice que sus amigos son suyos y yo no debo de interferir en su relación de amistad, que es un cuarteto de hombre y las mujeres sobran, a mi como no me interesa simplemente no le pongo cuidado y no insisto en conocerlos. Pero eso no impide que él me hable de ellos. -. Yo también estoy casado -. Se queja como niño chiquito -. Sí, pero nuestra relación es diferente -. Digo y empiezo a recoger el desastre que está haciendo. -. ¿Diferente? -. Pregunta y se cruza de brazos estando solo en bóxer. -. Sí, yo soy más tranquila, no te molesto y tú puedes ir y reunirte con tus amigos las veces que quieras sin que yo te esté fastidiando. -. Le digo mirándolo de pies a cabeza, Gerardo no es feo, tiene buen cuerpo, y unos ojos negros que hace contraste con esa piel morena que atrae, sus labios son finos, y si hay algo que no cuadra, pero tampoco molesta es su nariz, es un poco ancha y achatada en la punta, pero del resto es un hombre que a simple vista enamora y eso fue lo que me pasó, me enamoré de él apena nos vi, no tengo otro sentimiento con el cual compararlo, pero eso debe ser amor ¿No? Yo amo a mi esposo. -. Si amor, y por eso me gustas, eres tranquila, no das lata, y me dejas salir sin estar atosigándome. -. De eso se trata una relación ¿No? De la confianza, entendimiento y tranquilidad, yo sé que, si yo tuviese un grupo de amigas, así como el tuyo tú también me dejarías salir sin tantos rollos -. Le digo y dejo la ropa doblada en la cesta de ropa sucia. -. Claro que sí cielo, por cierto ¿No ibas a salir hoy con tu amiga? -. Pregunta -. No pudo, iba a salir con su hombre misterioso -. -. Ah... Bueno... Vamos a dormir -. Me pide y yo niego. -. No, aún no tengo sueño, leeré un rato y luego iré a dormir -. Informo -. Cómo quieras -. Dice y suena molesto otra vez
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD