4 ROPA COMODA

1615 Words
3 días han pasado y todos los días reviso el correo y estoy pendiente a mi celular esperando respuesta de algún trabajo, ya me estoy empezando a frustrar, si hoy no recibo ninguna oferta, tendré que empezar de nuevo la búsqueda. -. ¿Ya te vas cielo? Le pregunto a Gerardo con sutileza tanteando el terreno, pues lleva estos 3 días insoportables, parece bipolar, a veces está de buen humor, a veces me contesta de mala gana. -. Si, hoy tengo una entrevista con un nuevo socio que quiere invertir un poco de capital en la empresa. -. Qué bueno, suerte. -. Le digo y le doy un abrazo -. La suerte es para los mediocres, los hombres como yo, tenemos éxito. -. Dice y se aleja de mi abrazo saliendo de la casa. -. Perfecto lo he ofendido -. Murmuró cerrando la puerta y dirigiéndome a mi cuarto donde está la computadora, la enciendo y espero que termine el proceso de encendido para luego abrir mi correo, es hora de revisar si hay o no propuesta de trabajo. -. ¡Oh Dios! -. Digo y me llevo la mano a la boca por la impresión. -. ¡Tengo una oferta! -. Chillo emocionada. Para: Anais_Fuentes@gmail.com De: ComercializadoraSotoMayor Espero se encuentre bien, el motivo de la presente es para informarle que hemos recibido su solicitud de empleo, por lo cual la invitamos a una entrevista previa el día de mañana con otros posibles candidatos para el puesto, esto no es una confirmación de que el puesto es suyo ya que primero necesitamos contra con su presencia y realizarle una serie de preguntas y así confirma su capacidades. Si aún le interesa pertenece a nuestras prestigiosas líneas de supermercados la esperamos mañana a las 10 de la mañana en la sede central, ubicada en la avenida libertador calle 5. Gracias por preferirnos. Atentamente Mileydis castillo Capital humano. Es una solicitud más rara, no hay tantos protocolos y van directo al grano, me gusta, me indican que no me aseguran el puesto, pero es más de lo que había esperado, tengo una entrevista y estoy feliz. El correo dice que es mañana a las 10 aún tengo tiempo, pero estoy tan emocionada que corro a mi closet y saco diferentes ropas, tengo que encontrar la acordé para la entrevista y dejar una buena impresión. No sé cuánto tiempo ha pasado hasta que me decido por una falta tuvo color azul oscuro, camisa manga larga blanca y una chaqueta que le hace juego a la falda. Busco en los zapatos hasta que encuentro unas sandalias negras de tacón que deja mis dedos al descubierto. Es hora de mi apariencia, corro al baño y me lavo de pies a cabeza, depilo mis piernas, axilas y todo mi cuerpo, envuelvo mi cuerpo en un paño y mi cabello en otro, me siento en la cama y empiezo a limpiar mis uñas, la de los pies y manos, aplico un poco de esmalte color salmón en ambos y empiezo a hacer maromas con mis manos para que se sequen rápido. Una vez secas, me coloco ropa interior (solo la tanga) y una ropa cómoda para andar en casa, luego me siento frente al espejo de la cómoda, conecto el secador y plancha de cabello y procedo a alisar mi cabello para darle forma. Conforme con el resultado busco el gorro y le doy una vuelta a mi cabello y ajusto con el gorro así evito que se dañe mi trabajo. Tomo la pinza para las cejas y quitó alguno que otro pelito que haya en mis ojos. Me miro y sonrió a mi reflejo en el espejo, ahora sí estoy perfecta para mañana. -. Oh, Dios, que tarde es. -. Me digo cuando veo que ya está cerca la hora de llegar mi esposo. Corro hasta la cocina y empiezo a preparar la cena para Gerardo y para mí, estoy condimentando el pollo cuando mi teléfono suena. -. Diga. -. Respondo sin siquiera ver quién es y colocando mi teléfono entre mi hombro y mi oreja. -. Anais. - me dice Lisbeth a través de la línea y no se escucha animada. -. Lisbeth ¿Qué ocurre? -. Pregunto dejando el ajo molido a un lado y tomando el teléfono bien con mi mano para sostenerlo en mi oreja. -. Oh, no es nada. -. No te escuchas como tú. -. Le digo -. ¿Y cómo me escucho yo? -. Pregunta y ríe. -. Así como me has hablado ahorita, con alegría, riendo siempre, simplemente siendo feliz. -. No todo el tiempo se puede estar feliz Anais -. Me dice y se escucha sería. -. Si, lo sé, pero tú siempre tienes una buena cara a pesar de las dificultades -. Aseguro -. Pero es eso, solo una cara. -. ¿Qué pasa amiga? -. No sé si deba decírtelo -. Murmura, pero yo la escucho -. Somos amigas ¿No? Dime que ocurre que yo te apoyaré y nunca te dejare sola, pase lo que pase siempre estaré allí para ti. -. Bueno aquí voy... Estoy embarazada. -. Suelta de golpe. -. ¿Qué? -. Si, bueno, un bebé crece en mi vientre ahora mismo. - dice y se escucha triste. -. Eso es bueno amiga, pero ¿por qué te escuchas triste? Acaso ¿No lo quieres tener? -. Pregunto -. No es eso, es mi hijo y claro que lo quiero, pero... -. ¿Pero? -. Interrogó motivándola a que continúe al ver qué se queda cayada. -. El padre no está feliz. -. Dice por lo bajo. -. ¿El padre es tu hombre misterioso? -. Cuestiono -. Sí. -. Pues que se vaya a la mierda, tú le has dado tiempo, cariño y amor, si él no lo valora es su problema, ahora le darás un hijo y si él no lo quiere tu eres lo suficientemente fuerte, tiene amor para darle a tu hijo y también estoy yo que lo querré como una tía. -. Le aseguro con emoción y rabia a la vez, algo contradictorio, pero bueno así me siento. -. ¡Ay Anais! No sabes lo que dices. -. Menciona y por su tono de voz ahora puedo decir que está llorando. -. Deja de llorar, no necesitas de un hombre para tener a tu hijo. -. Aseguro. -. Gracias Ana -. Me dice y la escucho sorber sus mocos. -. Ahora te tengo una sorpresa -. Le digo emocionada. -. ¿Estás embarazada también? -. Pregunta sorprendida -. Noooo, yo no quiero hijos, aún no -. Aseguro -. Lo que pasa es que mañana tendré una entrevista de trabajo -. Casi grito por la emoción. -. Qué bueno amiga, te felicito, vas camino al éxito -. Me dice y eso me hace recordar que estoy preparando la cena para Gerardo. -. Gracias Lisbeth, después seguimos platicando tengo que terminar de preparar la cena para mi esposo. -. Sí, claro, no hay problema - asegura y después de despedirnos colgamos la llamada. Una vez terminada la cena, me fijo en la hora y fue justo a tiempo, empiezo a servir la comida cuando entra Gerardo a la cocina, me mira de arriba a abajo y sonríe. -. ¿Por qué esas fachas? -. Pregunta y yo me fijo en lo que llevo puesto, me sonrojo de inmediato, tengo un short que casi no cubre nada a parte que me queda un poco ajustado marcando todo mi sexo, la blusa es de tira y no tengo puesto sostén lo que hace que las puntas de mis senos se vean. -. ¿Que traes en la cabeza? -. Pregunta curioso -. Es un gorro para sujetar mi cabello y que no se salga, es que lo planche -. Le respondo. -. ¿Tenemos una fiesta? Es que veo que has pintado tus uñas y te has planchado el cabello. -. No, es solo que mañana tengo una entrevista para un trabajo -. Le informo y sonrió. -. Oh, ¿para ir a una entrevista te arreglas tanto? ¿Qué tanto te exigieron para una entrevista de doméstica? -. Pregunta burlón -. ¿Por qué tiene que ser de doméstica? -. Pregunto cruzándome de brazos molesta y haciendo que mis pechos queden más a la vista. -. Es que no sabes hacer otra cosa -. Asegura -. No te veo en otra cosa. -. Habla y eso me duele, él no me cree lo suficientemente capaz para desempeñar otra labor que no sea limpiar y cocinar, tan idiota me cree. -. Bueno, independientemente que sea doméstica o no, mañana tengo una entrevista -. Aseguro, sin refutar y sin decir que es mi entrevista, ya verá cuando logré el trabajo y vea que su esposa es capaz de hacer un trabajo de oficina. -. ¿Es por eso que te has vestido así? ¿Quieres celebrar con una ronda de sexo? -. Cuestiona alzando y bajando las cejas mientras dibuja una sonrisa de forma picara -. ¿Qué? -. Pregunto pues está ropa solo me la coloque para la comodidad de mis que hacerles luego me la cambiaría, pero se me pasó la hora y pues se me olvidó lo que traía puesto. -. Ven cenemos, que después te daré lo tuyo. -. Me dice sentándonos los dos a comer, aunque en realidad yo probé solo uno que otro bocado no podía tragar nada. -. Te espero en el cuarto Anais -. Hablo con tono demandante y ahí supe que ya habíamos entrado al papel de amo y sumisa. -. Si amo. -. Respondo mientras recogía los platos de la mesa y los llevaba al fregadero.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD