—Me asusta un poco que estés sonriendo tanto. Por un momento, me recordaste al gato este de Alicia en el país de las maravillas, ¿Cómo se llamaba? El gato de Cheetos... Ah, no, eso es comida chatarra... Ches... Chesh...—el hombre en serio quiere hacer memoria, pero la constante risita estúpida de NaeHyung lo distrae de cualquier pensamiento razonable. «Parece loco.» Dakho lo mira de refilón y siente una especie de punzada en su estómago por la felicidad que sale del cuerpo de su menor. Es bastante perturbador verlo así de feliz, no es que le moleste verlo feliz, es que ese estado de felicidad es un poco, muy, extraño. Lo tiene que preguntar. —Mocoso, ¿Acaso te fumaste la mata de la felicidad? Me estás asustando, pensé que te había dicho que las drogas eran malas. —... Bien, sus años d

