Amor mio - Myriam Hernández.

2963 Words
Capítulo 5 ―Tal vez se le complicó, sabes que algo se le ha de haber atravesado, así que deja de enojarte, además ella solo vino a descansar y lo sabes. ―comento su madre al verlo tan molesto, solo levantando todo lo que estaba tirado por la fiesta. ―Sí, pero ella me engaño ― solo metiéndose en su recamara y aventando la puerta muy enojado, sin siquiera despedirse de Cloe, que se había quedado acompañándolo. ―Bueno señora, ya me voy, ya es tarde ―comento Cloe, despidiéndose de la madre de Matteo. ―Sí hija, no te preocupes por él, es que Matteo no entiende que mi hija tiene otras cosas que hacer, que venir a divertir a chicos de secundaria, vamos te acompaño para que cruces la calle. ―Sí, gracias ―contesto, solo tomando su bolso, para irse a su casa. ―ﷻ―ﷻ―ﷻ Annell estaba con Darío y no quería pensar en nada, ni siquiera quería pensar en decirle quién era ella, pero era tan hermoso que alguien se hubiera fijado en ella, por ser ella y no la cantante famosa que solo se dijo así misma. ― Es mejor así. ≥ ―¿En qué piensas? ―pregunto, sin dejar de besar su piel expuesta. ―Que no quiero irme, me quiero quedar aquí ―dijo, solo depositando un beso en el pecho de Darío. ―No te vayas, quédate a dormir conmigo ―hablo Darío, solo besando a Annell con devoción tratando de convencerla de que no se fuera. ―Pero… ¿Podemos hacer eso? ―pregunto con cara de borrego a medio morir. ―Claro que sí, te repito soy el dueño, te puedes quedar hoy, mañana, pasado y las noches que quieras. ―susurro Darío, en el oído de Annell muy seductoramente. ―Oh si, lo dijiste ―solo estremeciéndose con cada caricia que Darío le estaba haciendo. ― Anda mi bella, solo duerme, que mañana cuando despierte lo primero que quiero es verte descansando en mi pecho. ―comento acurrucándola en sus brazos para dormir. ―Mmm eso estará bien ―solo cerrando sus ojos, aspirando el aroma que expedía el cuerpo de Darío, que en verdad su fragancia era deliciosa. ―Espero y te quedes a desayunar conmigo, porque no quiero dejarte ir ―comento Darío apretándose con su cuerpo. ―No sé si pueda, ya que, rayos se me olvido. ―dijo, levantándose para buscar su bolsa 50 llamadas perdidas y el reloj decía las 2 de la madrugada, Annell comenzó a buscar su ropa como loca, para comenzar a vestirse. ―Pero… ¿Qué pasa? ¿Estás bien? Dime ―pregunto Darío, al verla que comenzaba a vestirse para irse, cuando había dicho que se quedaría. ―Es que, se me olvidó que tenía que llegar más temprano a mi casa y mira la hora. ―comento, mordiéndose un labio con cara de culpabilidad. ―Entonces… ¿No te vas a quedar conmigo? ―pregunto, solo mirándola con angustia Annell al ver a Darío la cara que puso, solo pensó que ya era demasiado tarde, que pensó que quizás ya no habría nadie en su casa esperándola. ―¡Ay qué remedio, está bien me quedaré! Aunque créeme mañana terminaré pidiendo perdón. ―Es mejor pedir perdón, que permiso, anda vuelve a la cama siii ―comento Darío sonriéndole. Annell sonrió y regresó para acurrucarse a sus brazos, total ya estaba ahí que no quería que nada empañara su pequeña felicidad, que no sabía que tanto iba a durar. Unas horas más tarde, desayunaron en la cama y después… ―¿Qué vas a hacer hoy? Me gustaría verte de nuevo ―Mirándola a los ojos, que con el lugar iluminado por la luz que entraba a esa habitación podía apreciar más el color de sus ojos en tono gris azulado―. Annell, yo no quiero que esto sea solo de una noche, de verdad me gustas mucho y quiero conocerte, estar contigo, solo dame esa oportunidad que prometo que no te vas a arrepentir. ―comento Darío acercándose a ella, para abrazarla―. Dime dónde puedo verte y yo iría hasta el fin del mundo por ti. Annell ante esa súplica solo sonrió, pero cayó en la cuenta de algo. ― A mí también me gustaría, pero tu mundo y el mío son tan diferentes que… ―Ah no, no me digas eso ―dijo negando con su cabeza, para posar su frente con la de ella―. ¿Cuál mundo? Si es necesario, yo vendría cada fin de semana para estar contigo, solo dime que sí, que yo pondría todo de mi parte para estar junto a ti. ―Bueno, te parece que, si voy a mi casa y nos vemos hoy de nuevo en la noche, para platicar sobre ¿cómo hacer para seguir viéndonos? ―dijo Annell, sin poder creer que Darío quería seguir frecuentando y que quizás pensaba en una relación con ella. Darío le dio un pico en los labios. ―Está bien, te estaré esperando. ―Aquí… ―Sí, aquí a las seis ―dijo Darío con impaciencia. ―Tan temprano ―comento Annell, sonriendo. ―Sí, aún no te vas y ya te extraño ―dijo tomando sus manos, para entrelazarlas con las de él. ―Bueno está bien, te veo al rato, pero ya suéltame que, si no, no me voy a querer ir. ―dijo con voz de reproche, pero más que nada para sí misma ya que igual ella no quería irse. ―Solo con una condición ―dijo sin apartar la mirada de ella. ―¿Cuál? ―pregunto ansiosa. ―Bésame “Amor mío.” ―dijo tomando sus labios, para besarla con una inmensa pasión, que no la dejo hasta que le faltó la respiración. Annell solo se apartó para subirse a su coche e irse para su casa, solo suspiraba de recordar la noche tan maravillosa que pasó, al llegar a su casa su madre y Matteo estaban desayunando. – Hola mamá, hermano ―hablo tratando de sonar casual, aunque sabía que tendría una reprimenda y que su madre le pediría una explicación de donde había dormido, más que nada ¿Con quién? ―Hola hija ―contesto, solo mirando que tenía el mismo vestido, que la noche anterior―. Pero… ¿Qué acaso no llegaste anoche? ―pregunto, un poco seria. ―Mamá, después te cuento ―contesto, con una sonrisa de oreja a oreja. ―¿Qué tienen de bueno? ―pregunto Matteo, muy molesto―. Creo que se te olvidó algo anoche. ―Ay hermanito perdón, de verdad lo olvide, pero te prometo que te lo voy a recompensar ―dijo con un poco de pena, al ver que su hermano estaba muy molesto. ―Mmm ¡No veo cómo! Estoy muy molesto contigo, me quede aquí con mis amigos esperándote por horas. ―hablo solo terminando su desayuno. ―Ya Matteo, deja de molestar a tu hermana, ella vino a descansar ya te lo dije, no a divertir a niños de secundaria, no hagas sentir mal a tu hermana, que bastante hace con disculparse contigo. ―dijo Victoria, en forma de regaño para Matteo. ―Mi vida, siéntate a desayunar ―dijo solo viendo como Annell, revisaba sus r************* , así como su teléfono que tenía infinidad de mensajes y llamadas de su manager. ―No mami, ya desayuné, solo subiré a descansar ― solo miro a Matteo―. En verdad te lo recompensare. Annell, subió a su habitación y solo se puso a recordar los besos de Darío, sus caricias, su forma de hacer el amor, solo suspiraba sin poder dejar su sonrisa de lado. Cuando el teléfono le sonó… ―Siii, bueno. ― Te acabas de ir y ya te extraño ―dijo Darío, del otro lado de la línea. ―¿Cómo supiste mi número, si no te lo di? ―pregunto asombrada, pensando en él y ya lo estaba escuchando. ―Bueno tome tu celular y me marque, guarde mi número igual, por si me quieres llamar ―comentó Darío, solo mirando el mar perdiéndose en él, pensando en Annell. ―Está bien, me encanta que hagas estas cosas ―comento Annell ilusionada, como nunca antes lo había estado. ―Te veo al rato ―dijo Darío sólo como un susurro. ―Siiii, adiós… Darío estaba muy ansioso de volver a ver a Annell, hacía mucho que no tenía una relación, nunca le había llamado tanto la atención una mujer como ella, hizo clip desde que la vio. Busco la cámara y fue a revelar un par de fotos que le había tomado en la playa, cuando se las entregaron solo fue a buscar un bonito porta retrato, para después regresar a su hotel donde lo esperaba … ―Vaya, pensé que nunca regresarías, anda cuéntame ¿Es bonita? ―pregunto Fernando, solo intuyendo que Darío se había visto con una mujer. ―No, te voy a contar nada ―contesto Darío, solo con una sonrisa que no podía con ella. ―Vamos hombre, solo quiero saber si por fin dejaras ir el recuerdo de mi hermana, para darle paso a alguien más. ―comento Fernando, solo yendo detrás de Darío que este se habría paso entre la gente, que estaba en la recepción solo deteniéndose para contestarle. ―Bueno, a tu hermana jamás la olvidare, pero si quiero darme una oportunidad, me voy a preparar para esta noche, así que te dejo. ―dijo dándole unas palmadas en su espalda, solo caminando para ir a su habitación. ―Oye no, me vas a dejar solo de nuevo, solo deja que la conozca, anda quiero ver si es bonita ―yendo detrás de Darío―. Anda dime. ―No, ya te dije que no ―cerrándole la puerta en las narices. ―Auchhh, no me dirá nada, pero antes de irme sabré ¿Quién es ella o me dejo de llamar Fernando? En casa de Annell… ―toc, toc, toc…―La madre de Annell tocaba la puerta. ―Pasa mamá, dime ―Annell buscando ropa para ponerse, para verse con Darío en la noche. ―Bueno, no quiero parecer una madre obsesiva, pero dime ¿Dónde pasaste la noche? Mejor dicho ¿Con quién? ―pregunto, solo mirando a su hija que estaba exhorta sobreponiéndose la ropa frente al espejo. ―¡Ay mamá, con un hombre maravilloso, el cual llevo años esperando! ―exclamo Annell con mucha ilusión. Su madre suspiro al escucharla― Ay hija, dime ¿Es de aquí?, ¿Dónde lo conociste?, ¿Lo volverás a ver? ―pregunto ansiosa y con preocupación. ―Sí, hoy y lo conocí en la playa, cerca del acantilado donde está el hotel ese que van a remodelar ―contesto Annell, con un brillo en los ojos que casual hasta ese día se le notaba, solo lo que irradiaba Annell era amor, simplemente amor. ―Así, pero ¿Quién es? ―pregunto su madre, que tenía miedo que fuera un tipo que podría querer sacar provecho de la fama de Annell. ―Bueno, se llama Darío Octavio Carusso y es el nuevo dueño del hotel “El encanto” ¡Ay mamá es maravilloso de verdad, todo un sueño! ―exclamo sonriendo. ―¿Cómo dijiste que se llama? ―pregunto, tratando de recordar el nombre que le parecía haberlo escuchado antes. ―Darío… ¿Lo conoces? ―pregunto, solo sentándose en la cama y tomando la mano de su madre. ―No, es solo que el nombre impresiona, solo eso ―dijo con un poco de incomodidad, pero solo cambiándole el semblante. ― Mami te pusiste pálida, ¿Te pasa algo? ―pregunto Annell, ante la incomodidad que expresó su madre con su cara. ―No, es solo que me acorde que debo hacer unas cosas, por cierto, Ismael llegará hoy, espero que nos acompañes a cenar. ―comento, mencionando la llegada de su pareja y padre de su hermano. ―No mamá, me veré con Darío a las seis, necesito volver a verlo y ya las ansias me comen, así que no llegaré, te aviso para que no te preocupes, dijo solo tirándose en la cama sonriendo. ―Hija... ¿No crees que te estás precipitando? Digo, cualquiera que sepa ¿Quién eres? Puede… No sé, aprovecharse de ti, mentirte. ―dijo Victoria, solo mirando a su hija que estaba en la luna. ―Mamá, eso es lo maravilloso, él no tiene la remota idea de quién soy, de verdad, aunque suene increíble, él no sabe, no tiene ni idea. ―comento, solo reincorporándose para comenzar a brincar muy emocionada―. ¡No sabes lo que es gustarle a alguien siendo Annell Arévalo sin la sombra de Annell Sevilla, eso es lo más fascinante! ―¡Ay hija, será verdad eso, no será que te está mintiendo! ¿Cómo no saber quién eres? Digo con la publicidad de tu último disco, tu cara está en todos lados ¿En qué mundo vive? ―dijo su madre con un poco de angustia. -Bueno es verdad, pero no exageres no estoy en todos lados, además él no escucha mi música, él es de otro tipo de música. ―dijo solo yendo hasta su tocador, para tomar su cepillo y comenzar a cepillarlo, mirando a su madre por el espejo―. Cuando le dije que me dedicaba a la música, dedujo que era concertista solo no quise sacarlo de su error, ver a alguien que le guste por mí y no por quien soy, me está enamorando como loca por increíble que parezca. ―Solo ten cuidado, sí… Trata de no dar el corazón, te lo pueden romper, solo ve con cuidado―aconsejo su madre, tratando de que Annell no se ilusionara demasiado, ella sabía que su romance no duraría mucho. ―Sí mamá, no te preocupes, sólo déjame disfrutar esto ¿Quieres? Sé que en cuanto se enteren que salgo con alguien, el encanto se romperá y quiero tener un bonito recuerdo de alguien que le guste por mí y no por ser la cantante famosa. ―dijo Annell, haciendo un puchero. ―Está bien hija, tienes razón sólo disfruta este momento ¿Quién sabe? Quizás Darío Carusso sea el indicado. ―comento sonriendo. A las cinco con menos cuarenta bajaba Annell, con sus zapatillas en la mano y con ropa casual, se puso un vestido de playa descubierto de la espalda color amarillo, largo pavoroso hasta los tobillos, cuando subió al coche se puso los zapatos, para dirigirse a ver a Darío. Darío ya la esperaba ansioso, con su pantalón de lino y una camisa en color crema, entreabierta. Cuando divisó el coche en señal que ella llegaba, que en cuando bajo la observo, solo pensó ―¡Dios es tan hermosa! Tan diferente a las mujeres que había conocido, nada presuntuosa, como si el dinero no le importara. Ella se acercó a él y con sus brazos lo rodeo del cuello, para besarlo, beso que él aceptó ansioso de sentirla. ―Te extrañe, no sabes cuánto ―Dijo solo mirando sus ojos, que el azul de los dos se conectaba, entre ambos con sonrisas ―Solo me fui unas horas ―entrelazando sus manos con las de él. ―Anda vamos, quiero pasear contigo un rato por la playa. ―Tomándola de la mano para salir a caminar, en el camino comenzaron a platicar… ―¿Annell, qué has pensado lo que te dije, de seguir viéndonos? ―pregunto, ansioso de saber su respuesta. Annell lo detuvo en su andar y se posó frente a Darío. ―Créeme es lo que más deseo, pero las cosas no son tan fáciles como crees, mira tengo un trabajo bastante absorbente y solo te podré ver esporádicamente. ―explicación un poco tímida, de no poder decirle la verdad, pero era que sentía que si le decía se podría sentir abrumado de todo a su alrededor. ―Sí, me imagino que, con la música debes viajar mucho ―comento haciendo su apreciación ante la explicación de Annell. ―Sí, pero en cuanto tenga días libres, te puedo buscar y nos veríamos ―dijo tratando de mediar la situación. ―De verdad que no me gusta ser posesivo, pero… Solo vernos de vez en cuando, Annell no, en verdad no creo soportarlo. ―comento Darío, solo atrayéndola hacia sí. ―¡Ay Darío, entiéndeme por favor!.. Siii, dentro de unas semanas me iré a una gira con los músicos y cuando regrese lo primero que haré será buscarte, podemos estar en contacto por teléfono, videollamada, siii, anda di que sí. ―Hablo casi haciendo una súplica. ―Darío solo suspiro. ―Está bien, tendré paciencia, yo también viajo mucho y no sé, podremos mediar nuestros lugares para poder estar juntos, quizás yo te podría ir a buscar. ―contesto Darío con mucha ilusión. ―Sí, eso me suena bien―comento, abrazándolo solo ahí mirando el mar, que en ese momento solo existían los dos, nadie más cabía en su mundo, siguieron caminando un par de horas antes de ir a cenar en el hotel, para después hacer el amor toda la noche como la noche anterior. Que la pasión que desbordaba era infinita y, sobre todo, que se sentían complementados el uno con el otro, con la agitación sólo Darío la albergó en sus brazos, dándole un beso en la frente y Annell, solo sonreía ante esas caricias. ―Sé que es muy pronto, pero estoy sintiendo algo muy grande por ti, solo dime ¿Qué tu sientes lo mismo? Continuará…
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