Capítulo 1: Despedida y una Nueva Aventura.

3122 Words
Dione, sabiendo que su hermana viajaría al día siguiente, decide, tras una larga conversación con sus padres, que era el momento de darle a Maryam el collar familiar. Ella entró en la habitación de Maryam y la encontró de espaldas a la puerta. Maryam, estaba haciendo la maleta y revisando que no se le olvidara nada. Dione, se acercó a su hermana y le colocó el collar, el cual parecía uno muy simple a la vista de la gente, pero no todo es lo que parece. -Dione, me has asustado- le comento Maryam, quien tenía la mano en el pecho, intentando regular su respiración. -Perdona pequeña, te he visto tan concentrada que no quería molestarte. - le contestó la hermana mayor -Estoy muy nerviosa, es mi primer viaje a Granada- -Tu tranquila, todo estará bien. - le contesto Dione. Maryam, cogió el collar entre sus manos y observó la piedra. Es un obsequio familiar, todos lo tenemos. Se le otorga a cada m*****o de la familia, antes de su primer viaje a Granada. - le comento Dione. Tras esta conversación, ambas hermanas se dedicaron a hacer la maleta y a revisar que todo estuviera listo para el día siguiente, mientras conversaban de sus cosas. Después, bajaron a cenar con sus padres y Maryam, tras la cena, subió a su habitación para darse un baño relajante y ponerse su pijama. Tras una noche llena de emociones, Maryam se fue a dormir pronto para poder descansar bien antes del viaje que la esperaba. Pero esa noche, soñó algo extraño. En su sueño, había una chica más o menos de su edad, que se encontraba en la inmensidad de un desierto. La chica de nombre desconocido, parecía perdida, ya que miraba a su alrededor, sin encontrar el camino a casa. De repente, de un lugar remoto de aquel misterioso desierto, aparecieron tres hombres a caballo, uno de ellos, ya mayor, ejercía de líder de los otros dos hombres de apariencia más joven. La adolescente, al ver semejante percal, huía despavorida lejos de esos hombres, pero estos llegaron de manera rápida a su altura, cortándole el paso. Dichos hombres, fueron desmontando sus caballos. El primero que se bajó, fue uno de los chicos jóvenes, un hombre de cabello azabache, piel tostada por el sol del desierto y unos ojos verde esmeralda, que dejó impresionada a la joven. Momentos después, se bajaron el hombre mayor, que parecía su padre, y el otro chico, que por su apariencia física, la chica diría que este último sería de su edad o un poco mayor, pero menor que aquel que desmontó primero. De la nada, todo parecía volverse blanco y, Maryam pudo abrir los ojos, debido a la luz que entraba por su ventana. Al ver que era ya de día, corrió a vestirse, dado que se había duchado la noche anterior, con la ropa que había escogido junto a su hermana, para la excursión. Al ser un viaje de más de un par de horas, decidieron que lo mejor sería vestirse con la ropa más cómoda que pudiese, pero que no fuera de estar por casa, ya que iban casi todos sus compañeros de curso. El vestuario que había elegido constaba de una camiseta de tirantes negra y fina de una estatua de un ángel caído, unas mallas del mismo color pero brillante, unos calcetines de su casa favorita de Harry Potter: Slytherin y sus preciadas converse negras. Maryam, se peinó su larga melena hasta la cintura de color n***o azabache y se hizo una trenza de espiga de lado para que no le molestara al dormir de camino al colegio ni en el autobús, aunque la decoró, con algunas cuentas plateadas con motivos árabes, con ayuda de su madre, quien revisó si ya estaba despierta. Encima de dicho conjunto, llevaba una sudadera morada, en la que ponía en colores azules, rosas y lilas, en tono pastel , “California” y encima de está, el abrigo del club deportivo del colegio, ya que años anteriores, había estado en el equipo de natación. Tras vestirse y peinarse, bajo corriendo, cargando la mochila donde meteria su Tablet y su cargador, donde escribía sus cositas; unos bocadillos y un bote de Pringles Originales para el viaje, junto a una botella de Agua, otra de Coca- Cola, el móvil. También, llevaba un Kit de emergencias con todo lo necesario y su Kit de emergencia para chicas, aparte de un cuaderno y algún que otro bolígrafo y su monedero de color n***o con encaje. Sus padres, su hermana y ella desayunaron, cogieron sus cosas y se subieron al coche para dirigirse al colegio donde las dos chicas estudiaban, ya que era un centro que daba clase a niños desde 0 años hasta los 18. En el camino, Maryam, no pudo dormir nada, debido al volumen de la radio que escuchaba su padre, aparte de los nervios que llevaba. Al llegar se despidieron y sus padres se fueron a trabajar mientras que ellas entraron a sus clases. Antes de entrar, Dione acompañó a su hermana y la ayudó con la maleta. Después, la acompañó hasta su clase, donde se despidió de Maryam y de las amigas de ésta, de manera rápida, ya que sino, llegaría tarde a sus propias clases y se encontraba en un año decisivo, ya que, al cursar 2º de Bachillerato , se prepara para el acceso a la Universidad y, Dione quería estudiar medicina en una Universidad cercana a su casa. Por otro lado, Maryam, tras haberse despedido de su hermana, junto a sus amigas, entraron en su clase y se sentaron a hablar de lo que querían hacer en Granada en sus tiempos libres, lo que visitaran, lo que les gustaría comprar, con quién se sentarán en el bus, etc. Estuvieron más de una hora hablando , en su mundo , y no se dieron cuenta de que el resto de alumnos estaban recogiendo sus cosas para irse al autobús . Maryam fue a conectar los auriculares cuando se dio cuenta de que se los había dejado sin querer encima de la mesilla que tiene junto a su cama. Se fue corriendo al baño más cercano ,que estaba casi al final del pasillo , para llamar a su padre que se encontraba en una de las puertas de acceso al colegio para despedirse de ella antes de que se fuera de camino a Granada. Y su padre se fue al coche y cogió unos auriculares que siempre llevaba de sobra para este tipo de ocasiones, y , tanto Maryam como su padre se encontraron en la puerta de cristal que daba a la recepción del colegio . Se despidieron y ella se marchó corriendo a la clase en la que estaba para recoger sus cosas y a que la pasarán lista . Al ser siete chicas de un grupo de diez, era un poco complicado para dividirse los asientos del autobús y Maryam acabó yendo sola, relativamente, ya que sus amigas la rodearon, sentándose a su alrededor. Y cuando el autobús arrancó , se despidió de su padre y le dijo que hablarían durante el viaje. El viaje pasó rápido, entre sueños y canciones, conversaciones con sus amigas y escribiendo ideas en su cuaderno, mientras observaba por la ventana el paisaje. A mitad de camino, pararon en un área de descanso, donde aprovecharon para ir al baño, comprar cosas en una tienda y comieron un poco, antes de continuar la marcha. Cuando llegaron al hotel de 4 estrellas, decidió escribir a sus padres, debido a que era la hora de comer y ellos continuaban en su trabajo. Holaa, he llegado ya, nos están asignando las habitaciones y nos dirán dónde comer, cuando me instale, os mandaré las fotos. Irónicamente Maryam terminó en una habitación de dos personas, pero donde iban a dormir cuatro. Por una parte era perfecto porque estaba con dos de sus amigas pero por otra ,le había tocado con la chica más odiosa que existía ,una chica que despotricaba solo para ser aceptada por los demás. Las cuatro chicas eligieron una cama y dejaron sus cosas encima para así irse a comer y después cambiarse para ir al Albaicín, un lugar histórico donde se visitan las tiendas musulmanas, teterías y tiendas de souvenirs árabes para decorar. Había lámparas preciosas de colores y con distintos tamaños y formas , espejos con piedras preciosas y cristales de distintos tamaños, cuadernos con motivos árabes , objetos de decoración, mecheros . Maryam compro un machete con la empuñadura y la funda blancas con motivos dorados, una linterna muy moderna de color negra en la que ponía Granada, imanes ,brazaletes de color plata y dos cuadernos de distintos colores. Después de esto , se fue con su amigo a una tetería donde probó uno de los mejores tés que había probado en su vida . El sitio era bonito , pero se sentía muy extraña ya que toda la gente del lugar no paraba de mirarla . Cuando llegó al hotel decidió llamar a sus padres y contarles como le había ido el día y lo que había visto . -¡Hola papá! , me pasó una cosa muy rara , cuando fuimos a una tetería se nos quedaron mucho rato. -Ah tranquila ,no pasa nada es que el colgante que te regaló tu hermana es conocido por toda la población, ya que proviene de una familia de renombre como la nuestra y por eso te miraban . Esa piedra ha sido llevada por toda nuestra familia hasta llegar hasta ti , es una tradición familiar y siempre se ha dado el collar cuando el m*****o más pequeño de la familia entra en la adolescencia y viaja a Granada por primera vez en su vida , una ciudad con un monumento histórico muy importante para nuestra historia . -Entonces ,¿Es algo normal ?.- preguntó ella, algo asustada, por todas las miradas que había recibido. -Sí, mi pequeña, es normal. - le contesto su padre, sabiendo la razón por la que la miraban, el collar. -¿ Qué tal está la familia? ¿Mamá ? ¿Dione?. -Estamos todos bien ,tranquila, mamá está en la habitación, que ha ido a cambiarse. Y Dione está en su habitación haciendo los trabajos que le mandan en clase, aparte de los deberes . Ahora les paso el teléfono. -¿Y qué hacías, papá?- le preguntó ella. -Pues estaba preparando la cena. Espera, está aquí tu madre, voy a poner el manos libres.- le comentó él, apoyando el móvil sobre la encimera de la cocina, para activar el modo altavoz y ponerse a cortar ingredientes. -Hola cariño, ¿Qué tal te lo estás pasando? -Muy bien mamá, he llegado al hotel, hemos dejado las cosas en nuestra habitación que, por cierto, es un cuchitril. La habitación es de dos personas y han metido dos camas de más y no cabemos . Si queremos ir a la puerta o al baño , tenemos que ir de una en una y apartando las maletas y la silla que está en el escritorio . Es baño es muy bonito blanco y n***o y muy bien equipado . Y hay una mini caja fuerte que no se puede abrir porque no tenemos la contraseña y hay una nevera. Me he ido del tema, hemos ido a comer al comedor del hotel que, por cierto, está en la cuarta planta. He comido una especie de lasaña y no me acuerdo de más. Luego nos vemos al Albaicín y toda la población nos miraba, dice papá que es por el collar.- le narró Maryam a su madre todo lo que había hecho en el día. -Puede ser hija, yo no lo sé, sabes que todavía no sé mucho sobre su cultura.- le comento su madre. -Mamá, ¿Qué has hecho hoy?- le preguntó la joven a su madre, mientras sacaba el pijama de la maleta y sacaba su neceser. -Pues , hoy he ido a trabajar y después he ido a recoger a tu hermana al colegio.- -Bueno, mamá nos llama para cenar.- -Vale cariño, que te lo pases muy bien.- se despidió su madre. -Un beso mi pequeña, pórtate bien y ten cuidado.- se despidió su padre, de fondo, mientras removía la cena en la sartén. -Vale mamá y papá, ¡os quiero muchísimo!- se despidió Maryam. - Darle recuerdos a mi hermana. - comentó. -¡ Y nosotros a ti ,mi niña! -Hasta mañana , hablamos mañana.- se despidió su hermana, que había aparecido de repente, mientras se despedían sus padres. -Hasta mañana Dione , también te quiero mucho. Adiós.- se despidió Maryam. -- Maryam colgó la llamada, echaba mucho de menos a su familia y le costaba mucho pasar tiempo separada de ellos . Cogió otra sudadera y la dejo colgada donde las toallas, ya que, cuando estaban en el Albaicín se puso a llover a cántaros y se había empapado pero bien. También, se le estropearon las botas, debido a que se calaron de agua y, al ser como de piel, pues, ya se sabe lo que pasó. Fue a cenar y eligió un poco de carne con salsa y un vaso de agua fría, también comió un poco de otras cosas que ni ella misma sabía que era, pero no ceno mucho. Luego, se fue a su habitación y estuvo hablando con sus amigas, para después cambiarse de ropa y ponerse un pijama para dormir cómoda. Al día siguiente se despertó como nueva. Pensó que iba a extrañar su cama, pero durmió tan cómoda que ni lo pensó, o que estaba muy cansada. Se vistió con uno pantalones pirata morados y con una camiseta de manga corta de color morada, para poder andar cómoda, ya que ese día irían a recorrer la ciudad y después a la Alhambra, pero eso no era todo, después de el día tan movidito, por la noche, tras cenar, había discoteca. Sabiendo que esos días, el clima era cambiante, cogió una chaqueta fina con cremallera, de color lila. Desayuno junto con sus amigas y amigos, un desayuno fuerte porque el día iba a estar muy cansado y necesitaba energía. Al acabar recogió lo que ensucio, lo dejo en una mesa carrito o algo así, no se explicarlo y, se fue a peinarse y ha preparar todo para su nuevo viaje a una ciudad desconocida para ella, bueno, no tan desconocida. Maryan la había visto en fotos y había estudiado cosas de ella , pero nunca la había visto en persona. Sobre las nueve de la mañana, se reunió con todos sus compañeros, a los que separaron en cuatro grupos guiados por unos guías que les enseñarán la ciudad. Su grupo de amigos se vio obligado a dividirse en dos de los diferentes grupos, ya que eran seis personas y no cabían todos en uno. Se dividieron tres y tres en cada grupo y, dio la casualidad de que se encontraría a medio camino y seguirán juntos el recorrido. Mientras iban por la ciudad, Maryam iba observando todo a su alrededor, evitando perderse algo de lo que había a su alrededor, mientras hablaba con sus amigas, aunque no les hacía mucho caso. Estaba pensando en el sueño que había tenido, o más bien, en el chico con el que había soñado. Era un joven hermoso, alto, guapo, con el pelo largo por la mandíbula de color n***o azabache brillante, con la piel de color avellana, nariz recta, labios rojizos finos pero rellenos y apetecibles. Vestía ropa antigua pero formal, como de otra época. El traje parecía estar recubierto con polvo dorado muy fino, que resaltaba su piel morena. En su sueño, se encontraban en un lugar bastante extraño, sentía que se hundía un poco al andar, como si andará por un desierto. Maryam, volvió a la realidad, gracias a un tirón de una de sus amigas, debido a que tenían que cruzar una calle y ella se había quedado en modo estático. Agarró la mano a su amiga y se dispusieron a cruzar la calle. Una vez al otro lado de la calle, Maryam y sus amigas, continuaron el camino hacia la Alhambra, caminando relajadamente, rodeadas por sus compañeros de curso. Llegaron a las puertas de la Alhambra y entraron en el recinto, donde había lo que parecen ser casas bajas y un restaurante. Bajando la calle, llegaron a una especie de jardín enorme, con bancos para sentarse por muchas zonas del lugar, donde descansaron un rato, antes de volver a la visita guiada que les proporcionaban sus profesores. Tras varias horas recorriendo la Alhambra y acabar la visita guiada, Maryam se dirigió al aseo. Cuándo salió de allí, comenzó a pasearse por el palacio, como si ya hubiera estado allí antes y, en una zona que extrañamente se encontraba solitaria, recorrió un pasillo larguísimo, que le llevó a una sala, donde vio a una mujer, parada en el centro de la sala, mirando a su alrededor. Era una mujer bastante extraña, parecía perdida y su vestimenta no parecía de la época actual. La señora, al ver a Maryam, salió corriendo hacia el patio que se encontraba al otro lado de la sala. Un patio con bastante zona verde, y un estanque en el centro. Maryam, preocupada, salió detrás de ella y, al acercarse a ella y posar su mano en su hombro, la mujer desapareció en forma de polvo dorado, dejando atrás, un rastro de arena que se llevó la brisa. Ella, al ver tal hecho, comenzó a parpadear, creyendo que había sido un sueño, pero, vio que seguía en aquel patio. Se miró las manos y, efectivamente, vio que tenía un rastro de arena y polvo dorado en sus manos. Rápidamente, se dirigió a un estanque que había ahí, se inclinó sobre el arbusto verde que rodeaba el estanque y, mientras susurraba un lo siento repetidamente, se lavó las manos con el agua de ese estanque. Tras lavarse las manos, se levantó del borde del estanque y comenzó a sacudir sus manos, salpicando pequeñas gotitas que mojaban su camiseta. Levantó la mirada y, al mirar el estanque antes de irse, vio que el agua ya no era verdosa, sino roja y tras varios pestañeos, volvió a su color real. Maryam, asustada, salió corriendo hacia el lado contrario, chocando contra un ciprés inclinado, que había ahí. Ella, al chocar, colocó sus manos en el árbol, él cual, junto con la piedra de su colgante, comenzaron a brillar en un tono anaranjado. Y, de repente, desapareció. Dejando atrás el hermoso patio, a sus amigas, la ciudad, a su hermana y a sus padres. Aunque, a su familia la volvería a ver, no dentro de mucho tiempo.
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