03

1154 Words
Capitulo 03 Me dirijo hacia mi habitación para poder llamar a mi madre y decirle que estoy bien. —Alo, ¿quien habla? -dice mi madre a través del teléfono. —Hola mamá, soy yo Hadley -digo aguantándome las lagrimas. —¡Hadley! ¿Cómo estás? ¿Que te paso que no me hablabas en una semana? -pregunta mi madre preocupada. —Mamá no te preocupes, estoy bien. Lo que pasó fue que cuando salí a la ciudad me asaltaron y me llevaron el teléfono y no tenía nada más por donde hablarte -mentí para no preocupar más a mi madre. Después de un largo rato me despido de mi madre y cerramos la llamada. Me acuesto en la cama para dormir un rato, ya que estaba aburrida y no tenía nada que hacer además de caminar por la solitaria mansión. Narra Carsten —Imbécil -me dice enojada para darse la media vuelta y salir de aquí. —Adiós, hermosa -le digo riendo. Cierra la puerta de un portazo. Vas a ser mía por tu propia voluntad, hermosa. Salgo del despacho para ir al almacén, donde tienen al traidor que ayudo para que se robaran mi mercancía. Ya casi estoy llegando al almacén y no me saco a Hadley de la cabeza. Esa mujer me trae loco. llego al almacén y mis hombres me abren las puertas desde que me ven. Cuando entro veo al traidor en el medio del almacén sentado en una silla atado. —Vaya, vaya, así que eres tú la rata traidora -le digo acercándome a paso lento —más vale que cooperes y te portes bien. Ahora dime, ¿quien te pago para que me traicionaras? —Primero muerto antes que decirte algo a ti, hijo de puta -dice escupiéndome. Agarro una navaja y me abajo hasta quedar a la altura de la silla. Le clavo la navaja en una pierna y escucho como grita de dolor. —Te repetiré lo que dije, ¿quien te pago para que me traicionaras? No dice nada y sigue gritando de dolor. Le doy vueltas a la navaja que aún se encuentra incrustada en su pierna y escuchó cómo sale un grito de dolor desgarrador. Saco la navaja y hago lo mismo en su otra pierna, sigue gritando pero ahora más alto. —¡Está bien! Te diré pero no sigas, por favor -ruega. —¿Quien fue? -pregunto levantándome. —Fue Marino Greco -confiesa lloriqueando como niño por las cortadas de sus piernas —no me mates por favor, ten piedad de mi -ruega llorando. —No tiene caso que me pidas piedad, ya sabes cómo funciona esto, la traición se paga con la muerte -le digo dándome la vuelta. Saque mi arma de mi pretina y le dispare en la cabeza matándolo inmediatamente. —¿Para que se meten conmigo si saben como van a acabar? –digo soltando una risa sin gracia —mi querido amigo, voy por ti Marino Greco. Me di la media vuelta y salí de ahí, ordenándole a mis hombres que desaparecieran el cuerpo y no dejaran huellas de nada. Llamo a mi mejor amigo y mano derecha Edell, para así comenzar nuestro plan de venganza contra Marino Greco. —Hasta que por fin respondes -digo con un tono enojado —¿donde estás? -le preguntó a Edell. —Ya no puedo follar a gusto con una puta -responde riendo. —Ya se quien es el que está detrás de todo lo que ha ocurrido últimamente -le digo. —¿Quien ha sido? -pregunta serio. —Es Marino Greco. —Ese hijo de puta nos la va a pagar -responde. —Apuesta -dijo con una sonrisa macabra —te espero en mi despacho mañana a las sietes de la mañana para empezar a planear todo. Cierro la llamada y entro a mi auto para irme a mi casa. Dentro de 3 horas tengo una fiesta a la que asistir. Llego a mi casa y los portones se abren inmediatamente. Entró a la casa y voy directo a la habitación de Hadley para avisarle que tiene que asistir a una fiesta hoy conmigo. Se me olvidó tocar y cuando entro la veo en ropa interior frente al espejo. —¿Que haces aquí y entras sin tocar? ¡imbécil! -exclama tapándose con una toalla. —Se me olvidó tocar, pero bueno, a lo que vine -digo con desinterés —hoy habrá una fiesta a la que tienes que asistir conmigo, en el closet hay muchos vestidos formales, escoge uno y arréglate bien. —Está bien pero cuando quieras entrar aquí ¡toca la puerta! -exclama aún sobresaltada. Me doy la media vuelta y salgo. Voy a mi despacho para arreglar algunos asuntos y después ir a bañarme y vestirme para la dichosa fiesta. Luego de unos cuantos minutos me voy a mi habitación para darme un baño y después cambiarme. Pasada una hora ya estoy listo y bajo para esperar a Hadley. Después de aproximadamente diez minutos, Hadley viene bajando la escalera con un vestido n***o ajustado que la hacer ver cómo una reina. Mi reina. La ayudó a terminar de bajar y la pegó a mi agarrándola de la cintura, veo como se sonroja por mi acto. —Te ves muy bien -le digo sonriéndole. —Gracias, tú también te ves muy guapo -me responde con vergüenza. Narra Hadley Luego de bañarme opté por ponerme un vestido n***o, unos tacones de punta fina negros y algunos accesorios plateados. En cuanto a mi cabello, me lo recogí en un moño dejando algunos mechones fuera. No me maquille bastante, solo me puse algo de polvo y un labial rojo carmesí. Cuando salgo de la habitación voy bajando las escaleras hasta que noto la mirada de mi comprador, del que todavía no se su nombre porque todo el mundo le dice señor. Cuando voy terminando de bajar la escalera el me ayuda a terminar de bajar y me agarra de la cintura atrayéndome más a él. —Te ves muy bien -me dice con una sonrisa moja bragas. Me sonrojo un poco y bajo la cabeza para que el no lo note. —Gracias, tu también estás muy guapo -le respondo con un poco de vergüenza. Salimos de la casa y veo como afuera hay un Lamborghini Huracán Evo n***o, me quedo con la boca abierta al ver uno de los autos de mis sueños. —¿Es tuyo? -le preguntó y lo miro estupefacta. —Si, linda -responde con una sonrisa moja bragas —¿te gusta? -pregunta mirando el auto. —Me encanta -respondo aún impresionada. —Puedes tener uno si así lo deseas -contesta guiñándome un ojo. —¿Ya nos vamos? -digo para cambiar de tema. —Si, ya nos vamos. Caminamos hasta el auto y el me abre la puerta del auto para ayudarme a entrar, segundos después rodea el auto para entrar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD