Capitulo 04
Al cabo de aproximadamente una hora llegamos a la fiesta. Es una mansión no más grande que la de ojos misteriosos, hay todo tipos de autos lujosos afuera parqueados, me quedo mirando uno en específico, un Audi A7 n***o, otro de los autos de mis sueños.
—También tengo muchos de esos -me dice ojos misterios causando que gire la cabeza como la niña del exorcista para mirarlo curiosa.
—¿Que más tienes? No me sorprendería si dijeras que tienes un Bugatti -contesto mirándolo con curiosidad.
—Ah, también tengo de esos -dice con una media sonrisa.
—¿Acaso eres el hombre más rico del mundo? o ¿que?
—Si, si soy el hombre más rico del mundo -vuelvo a girar la cabeza como la niña del exorcista.
—Que mierda. -digo boquiabierta.
Este hombre cada vez me deja más impresionada. Seguimos caminando hasta llegar a la gran puerta de la mansión donde hay algunos hombres custodiándola. Cuando ven a ojos misteriosos lo saludan pero el no responde y seguimos avanzando.
El me trae agarrada de la cintura y se me acerca un poco más para decirme algo.
—No te alejes de mi, mantente siempre cerca. Hay mucha gente que me quiere muerto y como sabrás también te van a querer muerta a ti por ser mi mujer -me susurra en el oído.
—Está bien, no me alejare -contestó.
Me da un poco de miedo pero entiendo y por mi bien no me alejare. Me estrujo las manos el vestido, las traía un poco sudadas por los nervios.
Cuando abren las puertas y entramos, todas las miradas van dirigidas hacia nosotros. Muchas hacia mi, analizándome, algunas miradas son de envidia otras de odio y por parte de los hombres veo que me miran con deseo, la lujuria pura en sus ojos.
Seguimos avanzando hasta que un hombre de aproximadamente la misma edad de ojos misteriosos, nos para y nos saluda.
—Hasta que llegas Carsten -expresa el chico.
Ohh, así que te llamas Carsten, el nombre es igual de sexy y hermoso que tú.
—Estaba haciendo algo importante, Edel -responde con desinterés.
—¿y quien es esta hermosura? -indaga mirándome con curiosidad.
—Es mi mujer, Edel, y mas te vale y no le sigas diciendo hermosura, para no pegarte un tiro entre las cejas -ordena con una pizca de rudeza en su voz.
El chico ríe y se presenta.
—Hola linda, soy Edel Joss, el mejor amigo y mano derecha de este bloque de hielo -dice divertido y se me escapa una risita por lo de “bloqué de hielo”.
—Mucho gusto, yo soy Hadley Lombardi -le respondo con sonrisa amable.
—El gusto es mío, Hadley -respondo con una sonrisa de oreja a oreja.
Tiene sentido del humor, me agrada. Luego de hablar con el amigo de Carsten nos dirigimos hacia una mesa y nos sentamos ahí con otras personas. Carsten me presenta a todos como su novia, y me presenta a algunos de sus socios.
Al cabo de una hora, ya me quería ir, estaba súper aburrida y las personas solo hablaban de negocios. Me acerco un poco más a Carsten para decirle algo en el oído.
—Quiero ir al baño -le susurró.
—Está bien, iré contigo -responde ayudándome a parar.
Cuando vamos de camino al baño me fallan los pies y casi me caigo de no ser por Carsten que me agarro de la cintura para mantenerme de pie.
—Gracias -digo en voz baja.
—Por nada ¿Estas bien? -pregunta con un poco de preocupación.
—Si, solo necesito ir al baño -aseguró, dándole un sonrisa de boca cerrada.
Cuando llegamos a un pasillo donde hay varios baños, Carsten me suelta y se queda ahí para dejarme sola y esperarme.
Cuando voy entrando choco con una chica y la piso sin querer.
—Ay, disculpa, no fue mi intención -digo con algo de vergüenza.
La chica me mira de arriba a abajo con odio puro en los ojos.
—Mira bien por dónde vas, criada -me dice arreglándose el vestido.
—Mide tus palabras, te pedí disculpas, fue sin intención, no tienes por que insultarme -le respondo con un poco de irritación.
—No tienes derecho a decirme que tengo que hacer o no, se te nota a leguas que eres una inútil, buena para nada -responde con burla —espera… ¿eres la disque novia de Carsten? -me pregunta con una ceja enarcada.
—Oye me disculpe por lo que te hice, esto no tiene que llegar tan lejos, y si, soy la novia de Carsten, ¿por qué? -pregunto con el ceño fruncido.
—De verdad que Carsten no tiene ojos, como va a preferir a esta puta antes que a mi -suelta con enojo -creo que ni familia has de tener. Lo que hace un hombre por follar, recoger a cualquier puta barata.
Eso hace que mi furia crezca. La agarro de los pelos estampó su cara contra el tocador.
—Escúchame muy bien puta de mierda, conmigo no te metas que ni me conoces para empezar. Si Carsten me eligió a mi antes que a ti, una razón a de tener. Aquí la única puta barata eres tú, de seguro te follaron una noche y te quedaste traumada queriendo mas. Entiendo tú odio hacia mi, tengo lo que tú quieres y deseas pero no lo tendrás nunca en tu vida, lamentablemente -le digo con burla.
Aprieto mi agarre arrancándole una extensión rubia de las que traía puesta y tiro el plástico en el piso y me doy la media vuelta para salir de ahí antes de arrancarle algo más, y esta vez no van a ser las extensiones.
—Me las vas a pagar, ¡maldita! -exclama lloriqueando.
Me hace soltar una risa que se escucha en el baño entero y creo que también en el pasillo donde me espera Carsten.
—No me asustas puta de mierda -digo para terminar de salir del baño.
Cuando voy saliendo me encuentro a Carsten esperando por mi, ve que vengo riendo y me mira con el ceño ligeramente fruncido.
—¿Por qué te ríes? ¿Qué pasó? -me pregunta aun con el ceño fruncido.
—Me encontré con lo que parece ser una de tus putas dolidas y me trató de insultar pero eso le costó una de sus costosas extensiones -le digo riendo más fuerte.