capitulo 05
Narra Carsten
Al rato veo a Hadley que viene saliendo del baño riéndose y frunzo en ceño al no entender de que se viene riendo.
—¿Por qué te ríes? ¿Qué pasó? -interrogó.
—Me encontré con lo que parece ser una de tus putas dolidas y me trató de insultar pero eso le costó una de sus costosas extensiones. -confiesa riendo más fuerte.
Veo que detrás de ella viene saliendo Violet Greco, arreglándose el pelo con las manos.
¿Pero que mierda?
Violet es la hermana de Marino Greco, ella está enamorada de mi y por lo mismo tanto quiere que me case con ella.
Una noche estaba en una discoteca que tengo en Berlín, yo estaba en la zona VIP con dos amigos y ella se sentó a mi lado sin yo pedírselo comenzó a platicar con nosotros y a beber. Al pasar las horas bebiendo, me emborrache y ella me acompañó hasta mi casa, cuando entramos ella se me tiro enzima abrazándome y besando, entramos a una habitación de huéspedes y tuvimos sexo.
Desde ese día ella no ha parado de decirme que me ama y que está enamorada de mi, que se quiere casar conmigo pero yo siempre la rechazo porque ella no le gusta, esa noche estaba pasado de copas y quería follar, simplemente.
La veo que viene caminando, tiene un golpe en su pómulo derecho y tiene los ojos rojos. Cuando le pasa por el lado a Hadley, me mira con odio puro y sigue de largo sin decir ni una palabra. Yo tampoco digo nada hasta que la veo desaparecer por el pasillo.
—Ven, vámonos -le digo a Hadley.
La agarro de la cintura y comenzamos a caminar de vuelta a la mesa, llegamos a la mesa y no sentamos para seguir hablando con mis socios.
En contados minutos entran unos hombres a la sala y comienzan a disparar a todo el mundo, agarro a Hadley y nos ponemos detrás de una columna mientras saco mi arma y le quito el seguro.
—No te muevas y no saques la cabeza por nada del mundo, ¿entendido? -le digo mirándola a los ojos.
—Está bien —me dice con la voz temblorosa por el miedo.
En sus ojos puedo ver que está muriendo de miedo. Saco el teléfono para llamar a Henry, uno de mis hombres de confianza.
—Henry, ¡te necesito ya! Trae a más hombres, nos están atacando -exclamo para cerrar la llamada antes que el hable.
Veo a varios tipos que se vienen acercando, no dudo ni un segundo en jalar en gatillo y les disparo para acabar con ellos. Sus armas caen cerca de donde estamos, cuando estoy a punto de coger otra pistola aparece un tipo apuntándome me quedo quieto donde estoy y no hago nada.
—Suelta el arma si no quieres que te mate de una vez por todas -dice el tipo apuntándome a la cabeza.
—No tienes los guebos para jalar ese gatillo -le digo riendo.
—Pruébame -le dice y dispara a un lado en el piso —si vuelves a hablar no me va a fallar la puntería y el siguiente tiro se irá directo a tu cabeza -me dice con una sonrisa.
—Si yo te lo permito -le dice una voz que conozco muy bien.
Suena un disparo y el tipo cae al suelo muerto y Hadley está atrás de él con un arma en la mano.
—Tienes buena puntería -le digo con una sonrisa que ella me devuelve.
—Lo que acabó de hacer estuvo mal pero se sintió bien -dice con una sonrisa macabra.
Narra Hadley
Veo que Carsten le dispara a los hombres que venían por nosotros, la pistola de uno de ellos se desplazó hasta donde estaba yo, no dude ni un segundo el cogerla por si acaso.
Veo que Carsten se abaja para buscar otra arma pero es interceptado por otro tipo que le apunta directamente a la cabeza con su pistola.
—Suelta el arma si no quieres que te mate de una vez por todas -le dice el tipo a Carsten.
—No tienes los guebos para jalar ese gatillo -le responde Carsten.
—Pruébame -le dice y dispara a un lado en el piso —si vuelves a hablar no me va a fallar la puntería y el siguiente tiro se irá directo a tu cabeza -el tipo se ríe y sigue apuntándole a la cabeza.
Salgo a paso lento de donde estoy y me pongo atrás del tipo, apuntándole con el arma también.
—Si yo te lo permito -le digo antes de jalar el gatillo.
El tipo muere inmediatamente y cae al piso manchándolo de sangre. No se lo que acabo de hacer pero se sintió extrañamente bien.
—Tienes buena puntería -me dice Carsten dándome sonrisa que le devuelvo.
—Lo que acabó de hacer estuvo mal pero se sintió bien -respondo sonriendo macabramente.
—Lo que hiciste no estuvo mal, al contrario, estuvo más que bien -me dice.
—Bueno, si tú lo dices.
—Ahora salgamos de aquí, mis hombres ya llegaron, y tenemos que irnos -dice sujetándome para salir de este sitio.
Todavía llevo el arma en la mano, veo que otro tipo trata de dispararme pero soy más rápida que él y jalo el gatillo mandándolo rápidamente al infierno con los otros.
Cuando por fin salimos de la mansión, nos subimos al auto y salimos de ahí. Delante de nosotros iban dos suburban y detrás venían las otras cuatros, escoltándonos porque el atentado habría sido para nosotros.